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Melvin Jiménez se fue al cumplir su ciclo de 334 días como Ministro, un hombre de confianza, casi intocable y eterno amigo del Presidente.

Fue la mente detrás del éxito de Solís en la histórica y avasalladora victoria del 6 de abril de 2014.

La confianza era total, pero no por una labor como jefe de campaña, sino por una amistad construida en años.

En el pasado, se encontraron siendo uno estudiante de colegio y el otro profesor.

Uno llego a la academia, el otro fue obispo luterano.

Y esa relación los llevó hasta Zapote, uno como Presidente y el otro Ministro. Hasta este jueves.

Su ciclo acabo sin cumplir el año, pero que se mantuvo en tiempo por su cercanía, confianza y confidencia.

Aunque existió ese reproche, su labor siempre fue defendida.

‘Tengo habilidad política desde que nací’, fue el titular de una entrevista del diario La Nación el 19 de agosto pasado.

Y una buena calificación se dio en el programa 7 Días.

Una tercera voz, también cercana al presidente, le recomendó irse.

A sus 58 años, Melvin Jiménez Marín dejó el despacho del Ministro de la Presidencia. Dejó de ser la mano derecha de Luis Guillermo Solís.