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El problema empezó a darse poco a poco. Primero fue un barco, luego otro y luego otro, hasta que sumaron más de 40 las embarcaciones que quedaron en los muelles luego de que expiraran los permisos.

Según la Sala Constitucional, estos permisos no deberían reactivarse hasta que un estudio determinara el impacto de la pesca de camarón en la zona y una ley la regulara.

Se realizó el estudio que fue duramente cuestionado por ambientalistas y el proyecto de ley que se aprobó en la Asamblea fue vetado por el presidente Alvarado.

Hoy, Luis Alejandro Moscoso es uno de los rostros de las víctimas que quedaron en el fuego cruzado entre quienes apoyan la actividad y quienes lo critican.

Hasta el momento, dice que las autoridades que lo dejaron sin la actividad no se han acercado para explicar opciones viables para salir a flote con sus necesidades.

¿Cuándo empezó usted a ver que las cosas se iban a poner difíciles?

"Cuando comenzaron a parar los barcos, empezaron parar uno, dos, tres, cuatro... Ya íbamos nosotros como para atrás... El patrón ya no podía, tenía que ir despidiendo. Poquito a poco se fue quitando a la gente".

Moscoso asegura que no solo perdieron trabajo los pescadores, sino también electricistas, mecánicos, soldadores, ayudantes, entre otros.

"Yo era uno de los grandes... Yo estaba a cargo de todo, jefe de mantenimiento", dijo el desempleado, quien ahora gana apenas un poco de dinero cuidando los barcos mientras estos se pudren en el muelle.

Don Luis dice que los demás también han tenido problemas para encontrar ingresos.

"Hay veces que ellos mismos llegan y me llaman por el celular y me dicen 'Moscoso, ¿no ha salido nada?' y yo les digo 'no patrón, apenas haya algo yo les ayudo', agregó.

"La situación es esta... Nosotros venimos cuesta abajo totalmente. De 120 mil (colones) ahorita lo que estoy trabajando son cuatro días y lo que me gano son 30 o 40 mil pesos".

¿Cuánta gente depende de usted?

"Tengo un hijo que es discapacitado. Mi esposa no tiene su profesión. Antes salía a casas a ver que se ganaba. Ahora ella es miscelánea en las oficinas del Ferry de Tambor.  No es gran cosa que ella se gana pero ahí vamos.

"Mi hijo discapacitado no camina, anda en silla de ruedas y sale a ayudarme, pero cuesta mucho en esta vida... A como esto no hay para donde agarrar".

¿Cómo tomó la noticia del veto?

"Sorprendido. Confiamos en el Presidente porque él mismo había dicho que lo que la Sala (Constitucional) o los diputados digan, que él iba a echar para adelante (sic) pero no sé que le pasó... Nos falló y nos mintió a los puntarenenses".

Repase un extracto de la conversación con Luis Alejandro Moscoso.