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Cada Semana Santa, las familias del pueblo de Ortega, en Santa Cruz de Guanacaste, encienden sus hornos de adobe para preparar diversos platillos caseros y darle sabor a los días santos.

Esta es una tradición que lleva 200 años de desarrollarse en la zona y es impulsada por las mujeres campesinas, que han heredado esta costumbre de sus abuelas.

Desde temprano, se pica la leña que dará sabor a las deliciosas comidas y cada miembro de la familia, debe aportar los ingredientes que darán forma a la masa, de la que saldrán desde rosquillas rellenas, hasta tamal asado.

La actividad atrae a turistas, tanto nacionales como extranjeros.

A pesar de que cada año se hace más difícil conseguir los típicos ingredientes para la elaboración de estas comidas, no es impedimento para que estas mujeres guanacastecas continúen con la tradición que caracteriza a todo un pueblo.