Última Hora

Darío Angulo guarda una serie de fotografías de los años en que recortó el césped del campo de golf de Donald Trump.

El costarricense, quien trabajó ilegalmente, aprendió ahí a conducir retroexcavadoras, en el famoso campo de golf que está en New Jersey.

Angulo ganaba $8 por hora, una fracción de lo que ganaría un operador de equipo pesado con licencia estatal, sin beneficios ni pago de horas extras.

A pesar de esto laboró durante siete años en ese sitio.

Periodistas del Washington Post estuvieron en Costa Rica a finales del 2018 y publicaron un reportaje para el cual entrevistaron 16 latinos que trabajaron para Trump en condición de ilegales.

Entre ellos hay seis costarricenses vecinos de Santa Teresa de Cajón en Pérez Zeledón, que una vez rastrillaron las trampas de arena y empujaron máquinas de cortar césped.

Los antiguos empleados que aún viven en Nueva Jersey proporcionaron recibos de pago que documentan su trabajo en el club Bedminster.

Además identificaron amigos y familiares en Costa Rica que también estaban empleados en el curso. En el país, el Post localizó a extrabajadores en dos regiones que proporcionaron informes detallados de su tiempo en la propiedad de Bedminster y compartieron recuerdos que habían guardado, como camisetas de golf con la marca Trump, así como fotos de ellos mismos.

Aseguran que trabajaban 16 horas por días en ocasiones y solo tenían derecho a una comida al día.

Por su condición de ilegales no podían hacer reclamos, explicaron al medio estadounidense.

El reportaje se enmarca en un momento en que el presidente estadounidense aplica mano dura contra los migrantes ilegales y avanza en el proyecto de construir un muro en la frontera con México.