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En su 50 aniversario, el Instituto Clodomiro Picado, que ha marcado la pauta regional en el desarrollo de antiveneno por mordeduras de serpientes, tiene un nuevo reto: encontrar una cura contra COVID-19.

Hay varias opciones, entre ellas, una similar al que se utiliza para generar el suero antiofídico.

¿Cómo es el proceso?

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología donó 35 millones de colones para comprar en Inglaterra una proteína.

Esta proteína será inyectada por los expertos del Clodomiro Picado a estos caballos, que fueron donados por una familia costarricense.

El plasma de los caballos es capaz de purificar los anticuerpos.

En dos meses, se les extrae sangre a los equinos. Se separa el plasma y se pasa por una máquina purificadora para luego ser usado por pacientes.

En cuestión de tres meses, cada caballo puede producir 50 dosis.

Otra opción que da la vuelta al mundo es extraer el plasma de la sangre de pacientes recuperados de coronavirus. El Inciensa y el Banco de Sangre realizarán los análisis para demostrar que este plasma esté libre de COVID-19 y de otros patógenos.

Luego se le entregará al Clodomiro Picado, que pasará el plasma por una máquina purificadora, para que, al cabo de un mes, el tratamiento esté listo para ser usado en pacientes con COVID-19.

Se estima que por cada 25 litros de plasma se pueden obtener 50 frascos de vidrio con suero anticoronavirus.

El Instituto Clodomiro Picado ya está listo para su batalla y en unos meses podrían llegar muy buenas noticias.