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La cotidianidad se construye con constantes. En el país que el puente sobre el rio Virilla en la ruta 1, conocido como el de la platina y bautizado Alfredo González Flores, necesite arreglo es parte de lo cotidiano, al igual que lo son las promesas no cumplidas para solucionar el problema.

La más reciente la hizo el mandatario Luis Guillermo Solís, cuando el 25 de febrero del 2016 aseguró que tras un año las obras de ampliación de este paso elevado estarían finalizadas.

Un año después un informe del Gobierno aseguró que la promesa se queda corta en un 20%, ya que las obras tienen un avance del 80% en el sentido Alajuela-San José, y sería a finales de abril cuando los ticos puedan pasar por primera vez en muchos años por este puente sin problemas.

“La habilitación de los seis carriles, que creo que es la fecha más importante que esperan los costarricenses, la fecha máxima seria el 30 de abril. Quedarían detalles, pero detalles menores que no afectarían el paso”, explicó este 23 de febrero el jerarca del MOPT, Carlos Villalta.

Doce meses de trabajos.

Esto dijo Solís hace un año en la zona de construcción debajo del puente, con las cámaras al frente y un casco de trabajo en su cabeza: “Aquí se comprometieron esfuerzos también de tres administraciones anteriores, pero esta la va a terminar y la va a terminar en un año como máximo y señor Ministro usted tiene la responsabilidad de cumplir esa palabra empeñada ante los costarricenses”.

El primer atraso se anunció de manera oficial en diciembre, cuando se dijo que el paso del huracán Otto significaba mover el calendario dos meses.

“Este es un puente pequeño, es una obra pequeña, relativamente pequeña, es muy grande el costo que tiene para este país, $14 millones”, dijo el mandatario en febrero del 2016.

En los días siguientes se empezó a trabajar por debajo de la estructura, para que desde finales del año anterior se comenzaran a realizar cierres de tránsito para trabajar en la parte visible del González Flores.

Este año, en el que se debió finalizar la ampliación, sucedieron muchas cosas.

Por ejemplo el 4 de agosto del 2016 dos huecos aparecieron en el sentido Alajuela–San José y se desató el caos vial que se ha vuelto costumbre en la zona.

A inicios de febrero del 2017 también se dio a conocer que se encontró un paquete con pólvora en la estructura, caso que investigó la DIS antes de ser pasado al Ministerio Público.

Promesas y más promesas.

Pero esta no es la primera vez que no se cumple con el plazo para terminar arreglos sobre el “puente de la platina”.

El 14 de abril del 2009 se reportó por primera vez el desprendimiento de una platina en el puente que se ubica en la ruta 1.

Se prometió una reparación al día siguiente. La primera promesa que la platina se negó a dejar cumplir. A modo de ejemplo en el 2010 la empresa brasileña Soares Da Costa no pudo con el puente.

Luego fue el Consejo Nacional de Vialidad el que se encaró con el problema, pero la solución no llegó.

El gobierno de Solís, el tercero que le toca lidiar con el asunto, prometió una solución final más. Ya incumplió la fecha de entrega del proyecto, ahora falta ver si lograron solucionar el acertijo que ha sido la platina.