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La semana pasada murieron 2.100 peces tras estar cinco días en la aduana del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

La Dirección General de Aduanas confirmó a Teletica.com que "el importador no contaba con los permisos requeridos" aunque los animales ya habían llegado a territorio nacional. 

Mientras se hacían las verificaciones correspondientes y se tramitaba el caso, ¿quién tenía que velar por el bienestar de esos animales?

Este medio consultó si la autoridad aduanera tenía responsabilidad con los peces, que estuvieron en sus instalaciones y metidos en bolsas pequeñas durante cinco días. Gerardo Bolaños, director general de Aduanas respondió lo siguiente:

"La Administración Aduanera no tiene nada que ver con las mercancías: no decide quién y cómo las transportan, dónde ni cómo se almacenan. Esa es responsabilidad del dueño de la carga, sea esta animales vivos, pantallas, computadoras u otros.

El sistema jurídico aduanero permite al importador tomar todas las previsiones (trámites anteriores a la presentación de la declaración de importación) y tramitar la propia declaración de importación, antes de que la mercancía arribe al país. Los trámites de permisos y autorizaciones que requieren algunas mercancías para su importación, también se pueden gestionar por anticipado.

El Servicio Nacional de Aduanas no tiene bodegas, ni ningún medio para resguardar las mercancías, cualquiera que sea su naturaleza. Le corresponde al importador velar por el buen estado de su importación.

En este caso concreto, Aduanas desconoce el lugar donde se almacenaron los peces, los cuales pudieron ser trasladados, bajo control aduanero, a un depósito aduanero que garantizara la integridad de la mercancía como se hace con cualquier otra".

Es decir, Aduanas traslada la responsabilidad a los importadores de los peces. 

Este medio le consultó al Gremio de Importadores de Peces Ornamentales y Paul Li, representante, explicó la posición.

Primero indicó que Costa Rica tiene una amplia normativa nacional e internacional por acuerdos CITES en cuanto al tema de importación de animales vivos, y es por eso que para cada importación de peces hay que solicitarle permisos a varias instituciones, tanto en Costa Rica y como en el país exportador. 

"Las buenas prácticas de la industria es no traer los peces al país sin tener certeza de que todos los permisos están en orden. Incluso, una vez sabemos que los peces vienen de camino y tenemos las guías aéreas, la práctica también es hacer el trámite anticipado del desalmacenaje, para ahorrar tiempo una vez los peces aterricen", aseguró.

"En todo esto las autoridades (Incopesca, Senasa, SINAC y Aduanas) han sido muy cordiales y respetuosos con nosotros, y apegados a la normativa actual nos han asistido en poder mantener la actividad a flote en tiempos tan duros como lo son estos y que dan trabajo a muchísimos costarricenses con sus empresas de importación y las muchísimas tiendas de acuario. Sin embargo, somos conscientes de que a veces los errores ocurren, humanos que somos", agregó.

Li comentó que desde el año pasado han estado trabajando con las autoridades del Gobierno en procedimientos nuevos de importación de estos animales, y uno de los temas ha sido específicamente este de qué ocurre si llega un pez sin los permisos necesarios. 

"Por ejemplo, a veces por un simple error del lado del proveedor envían un pez más de la cuenta, entonces llegan al país 101 peces en vez de 100 autorizados. Ese pez no debe sufrir las consecuencias de ese error. La intención es poder flexibilizar las opciones en el punto de llegada, para que mientras se arreglan los problemas de documentación, podamos asegurar que los peces puedan recibir el cuido necesario para asegurar su supervivencia. Claro, esto va a requerir de gastos e inversiones adicionales por parte de los importadores, pero todos estamos de acuerdo que si es por el bienestar de los peces, es necesario hacerlo, y agradecemos al Gobierno la voluntad de trabajar con nosotros en elaborar estos procedimientos nuevos que garantizan una actividad de la que viven cientos de familias costarricenses", concluyó.

¿Qué dice Senasa?

​El Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) recalcó que en este caso hubo negligencia del importador, ya que ellos llevan años en este mercado y conocen de previo los trámites.

"En este caso, el importador es responsable de contar con los permisos de todos los entes que rigen este tipo de peces, quiénes lo rigen, Senasa en la parte de salud animal, Incopesca cuando son peces de agua salada y el MINAE-SINAC cuando se trata de peces de agua dulce. Entonces debía de haber completado los trámites con todos estos entes, si con alguno de estos entes no cumplía el trámite el importador no debió realizar el trámite con su proveedor de la llegada de los peces porque no iba a poder retirarlo en Aduanas. Y no es un importador que sea nuevo o primera vez, es un importador que tiene años de estar importando y conoce los trámites, entonces no hay posibilidad de decir que lo desconoce. La experiencia le permite saber qué tiene que cumplir antes de solicitar el pedido", expresó Byron Gurdián, director de Cuarentena Animal de Senasa.

Senasa siempre le da prioridad en el desalmacenaje a los animales vivos por encima de cualquier otro tipo de mercancía y este trámite, al no haberse cumplido, no pudo ser presentado ante la institución.

"Si el importador tiene una mercancía retenida porque no ha cumplido los requisitos, es el importador quien debe de solicitar a las instituciones y decirles que tiene esa mercancía ahí, porque difícilmente nosotros (Senasa) podríamos estar en todos los recintos aduaneros buscando si hay cargamentos de animales vivos. Sabiendo que no había cumplido, tuvo que haber solicitado ayuda", agregó Guardián.  

¿Y ellos no llegaron ante ustedes para intentar salvar los peces?

"No hay evidencia de que hayan realizado tal trámite", concluyó el funcionario.