Por Gloriana Casasola Calderón 7 de julio de 2026, 7:00 AM

La explotación sexual comercial de personas menores de edad continúa siendo una de las problemáticas más complejas y preocupantes que enfrenta Costa Rica. En algunas comunidades, incluso, esta práctica ha dejado de percibirse únicamente como un delito y se ha normalizado como parte de la dinámica social.

Así lo advierte un estudio realizado por el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) de la Universidad Nacional (UNA) y el Programa Interdisciplinario de Estudios y Acción Social de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (Pridena) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La investigación identifica al crimen organizado, la migración y las condiciones de vulnerabilidad social y económica como algunos de los principales factores que continúan alimentando este fenómeno en el país.

El análisis se desarrolló en los cantones de Puntarenas, Garabito y Corredores, zonas donde los investigadores encontraron factores que facilitan la captación y explotación de personas menores de edad.

El estudio señala que entre las poblaciones más vulnerables figuran personas migrantes provenientes de países como Nicaragua y Venezuela, quienes enfrentan mayores riesgos debido a condiciones de precariedad económica, desarraigo y dificultades para acceder a redes de protección.

Además, la investigación advierte sobre la existencia de un subregistro de casos, lo que significa que muchas situaciones no llegan a denunciarse o identificarse formalmente. A esto se suma una respuesta institucional que los investigadores consideran insuficiente para enfrentar la dimensión real del problema.

Los hallazgos coinciden con cifras del Ministerio Público, que reportó 3.203 casos de relaciones sexuales con personas menores de edad entre enero y setiembre de 2025, reflejando la magnitud de una problemática que continúa afectando a niñas, niños y adolescentes en distintas regiones del país.

WhatsAppTeleticacom