Escuela de Pérez Zeledón quiere ser la primera del país en obtener la carbono neutralidad
El pequeño centro trabaja desde 2014 en reducir sus emisiones
En la escuela Chimirol de Pérez Zeledón hay aulas construidas con paredes de llantas, el agua llovida se almacena y la electricidad la genera el sol.
Sus pasillos los adornan biojardineras que además sirven para tratar las aguas negras y sus estudiantes tienen clara desde muy jóvenes la importancia del reciclaje.
Los esfuerzos son parte del objetivo de carbono neutralidad que este pequeño centro educativo persigue desde 2014, cuando se trazó la meta de convertirse en la primera escuela en obtener la certificación de carbono neutralidad.
Ser carbono neutral significa retirar de la atmosfera una cantidad equivalente al dióxido de carbono que producen las actividades de la organización. El uso de energías limpias, la reforestación y la reducción o reutilización de los desechos son todos ejemplos de cómo acercarse a esa meta.
250 llantas de carro y motocicleta ayudaron a construir las aulas de física, música y artes plásticas, una técnica que no solo reduce costos sino que además colabora con la claridad y circulación del viento, al tiempo que previene la acumulación de agua y con esto la contaminación.
“La educación para el desarrollo sostenible es uno de los ejes de este gobierno en materia educativa, parte de la nueva ciudadanía que promovemos en el MEP. Educamos personas con responsabilidad ambiental, de eso depende la supervivencia en nuestro planeta. Esto es parte de la consolidación del programa ambiental que lanzamos en junio del 2015”, aseguró la ministra de educación, Sonia Marta Mora Escalante.
La escuela Chimirol forma parte de una comunidad comprometida con la conservación y la protección de los recursos naturales al pie del Cerro Chirripó, pionera en proyectos ambientales y que ha impulsado iniciativas ecologistas en las que participa el personal y sus 92 estudiantes.
La institución trabaja con paneles solares desde el 2015, una inversión financiada gracias a las ferias escolares. Cuentan, además, con centros de acopio y programas de reciclaje a nivel comunal.
También han implementado un sistema de recolección de aguas llovidas, que son utilizadas en los servicios sanitarios y la huerta escolar.

