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Esta semana el diputado de Liberación Nacional, Carlos Ricardo Benavides, le exigió al Gobierno transparencia con el país y aceptar, de una vez por todas, que el acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se llevará a cabo sin importar las objeciones o presiones de los diferentes sectores.

Para el legislador, el Ejecutivo engaña a los diferentes actores sociales, legislativos y productivos al hacerles creer que la propuesta está en discusión, cuando lo cierto es que sin importar el camino esa negociación se formalizará tarde o temprano.

¿Qué tan cierto es esto?

Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central y representante de Costa Rica ante el FMI, lo responde de una manera simple: es posible, pero en ningún escenario viable.

Para el jerarca, la carta de intención enviada en agosto anterior por él y el ministro de Hacienda Elian Villegas al Fondo, creó una expectativa demasiado importante entre los organismos financieros del mundo y los mercados internacionales, de manera que la imagen que el país daría al abandonar ese acuerdo pasaría una factura muy alta para asumir en momentos tan difíciles para la economía nacional y mundial.


“Yo creo que siempre existe esa posibilidad (no firmar ese acuerdo), lo que no creo es que esa posibilidad sea preferible a la alternativa de sí tener un acuerdo con el FMI. Me parece que en eso el Gobierno ha sido muy claro, en la importancia de marchar eventualmente hacia esa ruta pero claro está con ese paso intermedio de un diálogo social a partir del cual se vaya formando esa propuesta y luego una negociación informal con la Asamblea Legislativa, para entonces sí iniciar la negociación formal con el FMI y plantear las medidas de ajustes a los diputados ya como proyectos de ley para su aprobación”, dijo Cubero.

¿Eso no es un compromiso?

“No es realmente un compromiso, sino que genera una expectativa en los mercados y en otros operadores internacionales y domésticos, con lo cual en efecto una vez que se inicia ese proceso y se envió la carta de solicitud formal de un acuerdo hacia una facilidad de servicio ampliado, se asientan las expectativas de que el país va a prosperar en la ruta de la negociación de un acuerdo con el FMI.

“Cualquier noticia que surgiera de un desvío en relación con esa meta genera efectos en el mercado, la decisión por ejemplo de pausar el avance hacia una propuesta hacia el FMI generó cierto efecto en los mercados, ciertamente me parece que ese proceso puede ser algo que fortalezca eventualmente la negociación con el FMI en el tanto le dé más sostenibilidad y más realidad”, dijo.

“El compromiso más importante del país es con el ajuste fiscal y la consecuencia más grave para el país es no tener ese ajuste fiscal. Ciertamente si se pudiera tener el ajuste fiscal con un programa de asistencia financiera con el FMI tanto mejor, por las razones que hemos conversado, pero lo que es absolutamente fundamental para Costa Rica es alcanzar el acuerdo político para impulsar un ajuste fiscal que le permita darle sostenibilidad a la deuda del Gobierno como porcentaje del PIB en el mediano y largo plazo y reducir ojalá lo más posible la trayectoria de esa deuda en el corto plazo”, añadió.

Cubero reconoció que el FMI sigue “muy de cerca” la situación política, social y económica de costa Rica y observa “con gran interés”, el movimiento social que el simple anuncio de negociar con el organismo generó; sin embargo, insiste en que todo esto no está jugando en contra del país en esa negociación.


“Por el contrario, creo que más bien el FMI es muy claro de que ellos privilegian un ajuste fiscal que Costa Rica necesita, un programa de ajuste en los desequilibrios en las finanzas públicas que tenga una sostenibilidad política y social y en ese sentido ellos entienden que el mejor curso de acción para un país como el nuestro, que es una democracia bien establecida, es el asegurarse que la propuesta de ajuste fiscal que eventualmente se lleve venga de alguna forma respaldada por un nivel de apoyo político y apoyo social, de manera que para ellos esto es algo que les da confianza y tranquilidad de que lo que eventualmente se llegue a negociar va a tener sostenibilidad.

“En última instancia el FMI quiere que los programas de ajuste económico sean programas del país, no impuestos por el FMI, en esa medida si viene respaldado por sectores políticos y sociales tanto mayor fuerza le dará en términos de credibilidad al FMI”, dijo.

Cubero también explicó que el análisis de viabilidad, consistencia y coherencia que realiza el FMI de las políticas macroeconómicas a nivel nacional, regional y mundial, es precisamente lo que lo convierte en el organismo multilateral encargado de acuerdos de financiamiento como el que persigue el país, de manera que no hay posibilidad de buscar nada similar en otras entidades.

“Los demás organismos toman los informes del FMI como un sello de confianza para ellos, porque el FMI no aceptaría negociar si no existen ese esfuerzo por cumplir con políticas viables y suficientes. Por eso se plantea un financiamiento en tractos, en cada tracto hay una revisión de las condiciones planteadas y en ausencia de ese cumplimiento se suspende el acuerdo, por eso es un sello de confianza para los demás”, dijo.

¿Dónde no entra el FMI no entra ningún otro organismo?

“O no entran del todo o entran con condiciones menores favorables, lo mismo ocurre con los mercados, posiblemente nos den menos financiamiento y a tasas más altas en ausencia de un programa como este”.

Cubero también se refirió a las alternativas que economistas y otros sectores han presentado a esa negociación con el FMI, especialmente a la que apunta al uso de las reservas del Banco Central como fuente de financiamiento para el Gobierno, una idea que calificó como “contraproducente, peligrosa e ilegal”.

“Lo que algunos están planteando es que no hacen falta los $1.750 millones porque el Banco Central los puede aportar, pero es que es el dinero, aun asumiendo que el Banco Central los pudiera aportar.

“Esas ideas son absolutamente contraproducentes, peligrosas y además ilegales en este momento y además parten de un completo mal entendido de los beneficios que aportaría el acuerdo con el FMI, porque algunos creen que el beneficio es solo el dinero, pero esa no es la única ventaja y ni siquiera la principal, que yo diría es el sello de confianza que le daría al país para mejores condiciones para créditos superiores si se quieren en los mercados internacionales y domésticos y una mayor credibilidad, de manera que el beneficio es varios múltiplos más que los $1.750 millones.

“Es lo que llamamos en el argot internacional el poder catalítico de un acuerdo con el FMI que atrae otros recursos en buenas condiciones en tasa y plazo”.

“El uso de estas reservas internacionales que tiene el Banco Central es una idea contraproducente y especialmente inoportuna en estos momentos, porque las reservas están ahí justamente para hacerle frente a situaciones de tensión en el mercado cambiario y hemos enfrentado algunas de estas situaciones en las últimas semanas y hemos tenido que venir interviniendo en montos significativos”, dijo.

Cubero explicó que esas intervenciones rondan los $600 millones solo en las últimas semanas, $200 millones en intervención directa en los mercados y otros $400 millones en venta de divisas al sector público no bancario a raíz de recientes episodios de tensión que ellos están en la obligación de atender para no impactar aún en situaciones como el tipo de cambio, que se mantiene al alza hasta cifras que aún no preocupan, pero ya ejercen presión en diferentes mercados.

“Usar las reservas dilapidaría la confianza de los agentes económicos en el Banco Central de mitigar estos episodios de tensión y generar presiones adicionales sobre el tipo de cambio”, finalizó Cubero.