Por Christian Montero |11 de abril de 2024, 15:38 PM

Los dos principales cerros de la finca donde se realizaría un proyecto minero, en Crucitas, están destruidos por la construcción de pozos y túneles.

Telenoticias viajó a la finca Vivoyet, ubicada en el distrito de Cutris de San Carlos, Alajuela (ver reportaje completo en el video adjunto).

De todos es conocido que desde que el Tribunal Contencioso Administrativo anuló a la empresa Industrias Infinito la concesión para extraer oro, la zona fue tomada por miles de mineros ilegales. Sin embargo, la destrucción y daño ambiental es cada vez peor: en menos de un año, los coligalleros construyeron peligrosos hoyos y pasadizos. 

Durante Semana Santa, uno de ellos falleció tras el colapso de una de las estructuras.

En el cerro Fortuna se concentra la mayoría de las excavaciones. Algunos de los pozos tienen más de 30 o 40 metros de profundidad. Estos trabajos se realizan de forma manual durante las 24 horas.

Además de la destrucción del terreno, en todos los puntos donde operan los coligalleros hay contaminación con plásticos, envolturas y otros materiales. En las salidas de los túneles entierran los sacos con material que contiene el oro.

Los líderes de la extracción pagan hasta 25 mil colones a adictos de la zona para que retiren esos sacos hasta sitios donde hay carros doble tracción y camiones que los llevan a otros pueblos para procesar el oro.

En el cerro Botija, por ejemplo, es evidente la tala ilegal de especies como almendros, arenos, botaramas, caobillas, entre otros.

Pese a la presencia policial en zonas aledañas, los extractores aprovechan los ratos en que los oficiales salen de la finca para hacer el enorme daño a la naturaleza y sacar los recursos del Estado.

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