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El volcán Arenal, ubicado en La Fortuna de San Carlos, encierra en sus faldas un espacio para el bienestar, la salud y una serie de actividades que impulsan la relajación.

Las aguas termales y minerales, tratamientos con lodo volcánico y una variedad de masajes hacen una combinación perfecta con la naturaleza que permiten alejarse del estrés de las caóticas ciudades.

El volcán Arenal, con su forma cónica casi perfecta, sigue siendo un gran atractivo turístico por la belleza que irradia, sin embargo, en sus alrededores se esconden decenas de actividades que permiten un encuentro con la naturaleza.

Durante años el macizo atrajo millones de miradas por sus constantes erupciones de lava, que no se han vuelto a observar desde hace dos años, y ahora hace un guiño a quienes desean adoptarlo como un lugar para la relajación.

"Las aguas termales son una combinación de salud y bienestar. Tiene unos beneficios impresionantes, ya que más allá que una simple sensación de calor, la persona recibe todos los minerales y oligoelementos que ha perdido con los años", manifestó a Efe la delegada en Costa Rica de Termatalia, organización que impulsa el turismo termal, María Laura Quesada.

Según la experta, las aguas termales cuentan con propiedades curativas y aportn beneficios a la salud con elementos naturales que también pueden ser complementadas con el spa para tener un paquete completo de bienestar.

Además de las aguas termales, se busca impulsar una zona 100% natural, orgánica, con una extensa variedad gastronómica y que resalte el esparcimiento del alma.

La Cámara de Turismo de la Zona Norte (Catuzón) lanzó una nueva imagen de La Fortuna en donde destaca que es "Más que un volcán" y en el cual exponen todas las maravillas que los turistas nacionales y extranjeros pueden disfrutar.

"La gente tiene la idea de que como el volcán está apagado no hay muchas cosas que ver ni hacer, pero no es así, el volcán es bellísimo con solo verlo y tener ese paisaje de fondo es fantástico, pero hay muchas otras cosas más", expresó a Efe el presidente de Catuzon, Leovigildo Villegas.

Villegas cree que las personas son "seres que necesitamos de un esparcimiento del alma, salud física y espiritual, y La Fortuna es un sitio que invita a relajarse, es una ciudad limpia, natural, rodeada de bosque y montaña, perfecta para el alma y el espíritu".

Entre algunas de sus "otras" bellezas se encuentra la catarata La Fortuna, ubicada a unos cinco kilómetros del centro de la localidad, que se esconde en medio de un frondoso bosque y que se luce con una caída de agua de 75 metros.

Los amantes de las fotografías tendrán un ambiente perfecto con una protagonista que se robará todas las miradas, posteriormente quienes deseen pueden refrescarse en sus aguas cristalinas.

Costa Rica siempre se ha caracterizado por ser un destino turístico de aventura, y La Fortuna no es la excepción, pues allí los turistas practican rapel, canopy y rafting.

Además, los turistas pueden montar a caballo hasta llegar a las faldas del volcán. Una caminata por los senderos para observar cientos de aves y animales, también es parte del extenso listado de atractivos de la zona.

El volcán tiene a sus pies el Lago Arenal (artificial), de 85 kilómetros cuadrados y construido en 1979 para abastecer una planta hidroeléctrica, que es un atractivo adicional poco explotado.

Tiene gran belleza escénica y es lugar de actividades acuáticas, pero la Catuzon y el Instituto Costarricense de Turismo quieren potenciarlo como la primera playa de agua dulce del país.