Por María Jesús Rodríguez 9 de septiembre de 2026, 15:30 PM

Trompos, bolitas, muñecas, cocinitas... son juegos que durante años fueron parte de la infancia y que hoy comparten espacio con nuevas formas de entretenerse.

Jugar también es moverse, explorar, compartir y aprender. Y para eso, contar con espacios seguros es fundamental.

Pero no todas las infancias tienen las mismas posibilidades. 

Por eso, espacios como la Casa de los Niños se convierten en lugares para jugar, socializar y crecer.

Y lo que ocurre en esos espacios se refleja en historias como las de Robson y Gael, que llegaron siendo niños y han vivido allí distintas etapas de su infancia (ver video adjunto).

Dos edades, dos momentos distintos y una misma necesidad: contar con un espacio donde jugar, aprender y crecer.

Porque cambian los juegos y cambian las formas de entretenerse, pero permanece la importancia de tener un lugar donde, simplemente, ser niño.

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