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Este sábado Telenoticias dio a conocer a los 4 finalistas de la segunda temporada de Motores de vida.

Carlos Velásquez Ortiz

¿Nadaría usted en el río torres? ¿Llegará a estar tan limpio el río como para que aquí la gente se puede bañar en el año 2026?

Este es el objetivo de Carlos Velásquez Ortiz de 39 años y vecino de La Uruca, quien fundó el proyecto "Amigos del río Torres".

Este finalista de Motores de vida creó la asociación en el año 2014, la cual se ha convertido en  una red que conquista a costarricenses que se enamoran de este proyecto que pretende salvar el río.

Sus amigos aseguran que entrega más de la mitad de su tiempo en la lucha contra la contaminación de este recurso natural. La suciedad, el mal olor y la reincidencia de quienes ensucian el río no lo desaniman.

Encontrarlo un sábado limpiando las márgenes es algo normal en su vida y lo hace en compañía de  adultos mayores, jóvenes y hasta niños que están comprometidos con esta causa.

La tarea durante 3 años no ha sido solo sacar basura, el trabajo ha involucrado la realización de denuncias legales, la instalación de estaciones de monitoreo ambiental, hacer inventarios de indigentes, convenios con las municipalidades, caracterizar los vertederos de agua sucia y químicos, así como la creación de una aula temporal  en la que se da educación ambiental a niños una vez al mes.

Carlos cree que la organización humana es la clave para cumplir este objetivo. Piensa además que con la belleza natural que rodea a este río puede convertirse a futuro en un sitio turístico que conquiste a extranjeros en pleno San José.

Flor Molina Arias

Flor de María Molina Arias de 66 años y vecina de La Agonía de Alajuela, es una sobreviviente de cáncer.

Hace 16 años le dijeron que tendría solo 3 meses de vida y hoy, no solo vive para contarlo, si no que su experiencia al enfrentar esta enfermedad la llevó a abrir su corazón a cientos de personas que sufren esta enfermedad.

Algo que muchos ignoramos es que cuando pacientes de escasos recursos vienen de diferentes partes del país a San José a recibir tratamientos de quimioterapia o radioterapia, hasta por 3 meses tienen que hacer este viaje diario.

Es decir, una ambulancia los recoge en la madrugada y los regresa a sus casas el mismo día y al día siguiente la misma rutina. Este viaje doble diario para un paciente que recibe estos fuertes tratamientos, genera más dolor físico.

Para evitarles esta carga adicional, Flor Molina creó desde hace 9 años el hogar de paso Resurgir.

Es un hotel gratuito donde los pacientes pueden hospedarse sin ningún costo durante el tiempo que dura el tratamiento. Aquí reciben alimentación gratuita y pueden estar acompañados de un familiar.

Con su esfuerzo y el de unos 50 voluntarios que Flor ha conquistado con este proyecto, se consiguen los recursos para pagar el alquiler de este pequeño hotel que tiene 9 habitaciones con baño, el costo del mantenimiento, 5 empleados y la alimentación de  pacientes y  familiares.

Por razones de espacio el hogar solo puede recibir a 18 pacientes a la vez, pero Flor ya está haciendo realidad una meta que se fijó desde hace años, construir un nuevo centro en el que podrá ayudar a más enfermos. 

Yorleny Rodríguez Álvarez

Yorleny tiene 41 años y es vecina del Rosario de Naranjo en la provincia de Alajuela.

Para ella los días son de 48 horas. Es la única manera en la que esta mujer es capaz de sacar adelante los múltiples proyectos que impulsa desde la comunidad del Rosario.

Durante todo el año vende helados y tamales para reunir fondos que invierte  en una gran fiesta que realiza cada 24 de diciembre para 415 niños de escasos recursos del cantón.

Es la promotora de un proyecto llamado Abueliticos saboreando la vida, en el que lleva alegría, entretenimiento, amor y entrega a decenas de adultos mayores de varias comunidades.

Impulsa la recolección de diarios o alimentos para familias de escasos recursos o para hogares que  eventualmente pasan alguna necesidad económica. 

Ha logrado involucrar y convencer a otras mujeres de promover proyectos de ayuda a enfermos, sobre todo a pacientes con cáncer.

Con el liderazgo de Yorleny estos grupos de mujeres tienden una mano amiga a personas  que han perdido la esperanza por diferentes problemas que enfrentan. 

Una de las iniciativas que más mueve el espíritu de entrega de esta vecina de Naranjo es la de enseñar a otras mujeres a convertirse en líderes en el camino de la vida.

Antonio Astúa Guzmán

Antonio de 48 años es vecino de Playón San Isidro, un poblado del cantón de Parrita en  Puntarenas.

Este es un agricultor fuera de serie. Antonio se dedica a trabajar la tierra involucrando a jóvenes en esta actividad pero lo hace de una manera que marca la diferencia, pues tiende una mano a jóvenes en pobreza o que truncaron sus estudios. 

Les tiende una mano no solo dándoles trabajo pues además de esto les enseña a cultivar la tierra  y  les presta terrenos para que puedan hacer sus propios cultivos hasta que logran independizarse. 

Uno de los requisitos para trabajar con Antonio es retomar los estudios. Si los muchachos quieren trabajar con él deben estudiar de noche en la escuela o colegio nocturno.

La producción de papaya es su cultivo estrella y en el que logra involucrar a jóvenes de la comunidad en este momento.

Antonio fundó la cooperativa de productores de papaya, Coopeparrita Tropical RL.

También tuvo la visión de dar un mayor valor agregado a esta fruta cuando está verde. Creó una pyme, es decir una pequeña empresa que hoy realiza los trámites para sacar a la venta picadillo de papaya empaquetado y listo para preparar, así como un novedoso escabeche de papaya.

Esta pyme  se  ha convertido en una oportunidad que brinda ya oportunidades de trabajo a varias mujeres de la zona.

Si usted quiere que uno de ellos sea el ganador de Motores de vida solo debe ingresar aquí: MotoresDeVida