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Las aceras no son parqueo, pero parece que muchos conductores no lo saben y aprovechan la escasez de oficiales de Tránsito.

Es lamentable, pero este tipo de situaciones son frecuentes.

El peatón pierde la prioridad de paso y su espacio es invadido por vehículos, sin importar que se trate de una violación a la ley y complique incluso a las personas con discapacidad.

Los oficiales de la policía de Tránsito, pocos para la cantidad de trabajo, se enfrentan a la inconsciencia de muchos conductores.

Como ocurre a diario en un punto de Rohrmoser.

Además de obstaculizar vehículos de emergencia, rampas para personas con discapacidad, casas e hidrantes, el flujo vial también sufre.

Cuando los vehículos no están sobre la acera, se ubican al borde de la calle y en muchas ocasiones hacen que se pierda un carril completo.

El resultado se observa a menudo en el centro de San José y es caos.

En el Tránsito se dicen atados de manos para sancionar la alta cantidad de conductores mal estacionados.

La multa por estacionar sobre la acera es de 52 mil colones. Pero las consecuencias no solo son económicas pues también obligan a los peatones a lanzarse a la calle.