Representantes del sector ambiental critican el “doble discurso” del presidente Carlos Alvarado en esta materia, pues señalan que el mensaje a nivel internacional dista de algunas prácticas y conductas que perjudican el ecosistema natural en Costa Rica.

Las declaraciones surgen tras las declaraciones del mandatario en la inauguración del Foro de la Vulnerabilidad Climática (V20) realizado en la cumbre sobre clima COP25 en Madrid, España, donde Alvarado insta a otras naciones a imitar modelos ecológicos adoptados en nuestro país, principalmente el Plan de Descarbonización.

Sin embargo, para defensores y expertos en medio ambiente, amenazas como las que afronta el humedal Térraba- Sierpe ante la siembra de 494 hectáreas de piña en la zona sur, la reactivación de la pesca de arrastre o la situación en Crucitas definitivamente no comulgan con las declaraciones del Presidente.

“Lo que el señor presidente está haciendo en la COP25 es contradictorio no solo a la luz del proyecto piñero en Osa, sino también otros proyectos como la reactivación de la pesca de arrastre.

“Si bien tenemos un discurso muy bien afinado a nivel internacional, en la práctica Costa Rica no está siendo muy diferente al resto de países a nivel global que tienen graves problemas ambientales”, señala Henry Picado, presidente de la Federación Ecologista.

Otra de las políticas que no comparten es la publicación de decretos ejecutivos que legalizan la entrada de plaguicidas sin análisis toxicológico y eco- toxicológico, lo cual prende las alarmas al igual que los pocos efectivos de guardaparques.

“Hay un doble discurso de este Gobierno, imagínese que nosotros somos apenas 400 guardaparques y cada uno debe proteger 5.000 hectáreas, algo que es imposible. Eso de que invadan tierra que es patrimonio natural del Estado es por falta de guardaparques, ya que los delitos no se pueden atender de forma adecuada”, agrega Roberto Molina, secretario general del sindicato del MINAE.

Para bien o para mal

Según Edgardo Araya, abogado especializado en Derecho Ambiental, en Costa Rica hay muchas conductas y prácticas que demuestran que no somos tan ecológicos como creemos.

“Hay un discurso que se plantea ante el mundo y para bien o para mal el mundo se ha comprado ese mensaje y eso está bien porque posiciona al país. Pero nos conformamos en que somos un país verde y tapamos lo que sucede a lo interno”, acotó Araya.

Agrega que el tema de Crucitas es muy simbólico porque al iniciar su gestión, Alvarado se preocupó por la problemática en la zona, pero hoy, casi a la mitad de su administración, no hay una sola propuesta concreta para atacar la minería ilegal.

“Si el discurso va por un lado y los hechos por otro evidentemente lo que estamos es vendiendo es humo”, concluyó Araya.