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El 2020 fue un año de actividad variada en los principales colosos de nuestro país.

Una baja en el Turrialba permitió una reapertura del parque luego de años de estar cerrado.

Se podría decir que tanto el Volcán Rincón de la Vieja como el Poás, son los dos volcanes que registraron una actividad más intensa en el recién concluido 2020.

El coloso Guanacasteco tuvo un repunte luego del sismo registrado en el Pacífico Central de nuestro país en el mes de agosto.

En el caso del Volcán Poás, si bien tuvo un año muy activo, esa actividad no alcanzó lo registrado en el 2017 que obligaron al cierre del parque.

En este coloso las desgasificaciones son constantes y evidentes en su laguna cratérica.

El caso del volcán Turrialba es particular, ya que si bien durante el 2020 presentó actividad con emanación de ceniza, está no llegó al punto de mantener cerrado el coloso.

Para bienestar de las comunidades vecinas que viven del turismo, antes de finalizar el año el Turrialba fue reabierto.

Resta señalar que las situaciones más importantes ocurridas en el 2020 con el volcán Irazú tienen relación con los deslizamientos, tanto a lo interno del cráter como en las inmediaciones del macizo.

Si bien estás no han provocado un cierre del parque, si han obligado al traslado de infraestructura de telecomunicaciones.