Por Johnny López 20 de julio de 2022, 18:45 PM

Ester León es una humilde y valiente mujer, vecina del cantón de Escazú. De sus 70 años, 40 los ha vivido sintiendo una devoción muy especial por el Divino Niño. 

Esta madre de dos hijos enfrentó, hace seis meses, una situación de salud que la tuvo entre la vida y la muerte; pero ella asegura que un milagro y la intercesión del Divino Niño la tienen hoy gozando de una segunda oportunidad de vida. 

Todo ocurrió en enero de 2022, cuando empezó a sentir un malestar general.

“Un día, mis hijos me encontraron desmayada en casa y nos fuimos al hospital. Ahí, me dijeron los médicos que una piedra de la vesícula se había desprendido y colocado en una parte del cuerpo, lo que volvía la operación de muy alto riesgo”, recordó León.

La situación empeoró y el malestar de esta mujer de espíritu alegre fue mayor, a tal punto que tuvo que ser operada de emergencia. Días más tarde, una bacteria ingresó a su cuerpo y, poco a poco, la esperanza de recuperarse se iba apagando.

Sin embargo, un día, en casa, ocurrió lo que ella describe como un milagro. “Vi a mis ojos llorando y dije 'Divino Niño, si me has hecho tantos milagros para tantas personas, ¿por qué no interviene en la mano del Señor? O me lleva o me alivia, porque ya no aguanto más'”, exclamó.

Asegura que, tras varios días de no dormir después de esa plegaria, logró descansar y en la noche tuvo una visión. “Sentía que caminaba, pero no ponía los pies en el suelo. Caminaba por una calle llena de lirios y con un olor muy especial. Ahí apareció el Divino Niño y me dijo que el milagro estaba hecho”, concluyó la vecina de Escazú.

Al día siguiente, tras una delicada operación, 22 días en coma y una larga agonía, Ester se levantó como si nada hubiera ocurrido. Ese milagro, asegura ella, es por el que da gracias al Divino Niño y a Dios, pues le dieron una segunda oportunidad de vida.