Sus pasteles se convirtieron en parte de la historia de Bustamante de Desamparados
Después de tantos años frente al horno, Doris tuvo que bajar el ritmo porque sufrió un desprendimiento de retina y cataratas.
Durante más de dos décadas, hablar de pasteles en Bustamante y Frailes de Desamparados era hablar de Doris Fallas Castro. Cumpleaños, bodas, primeras comuniones y otras celebraciones tuvieron en común los pasteles preparados por sus manos (ver video adjunto).
“Por más de 20 años me dediqué a hacer pasteles. Esto empezó porque antes en la zona no había dónde comprarlos y había que ir a Cartago”, recordó Doris.
Precisamente, un cumpleaños cambió su historia. Cuando su hija estaba por cumplir 15 años, Doris viajó hasta Cartago para buscar el pastel. Tiempo después decidió pedirle a la persona que los preparaba que le enseñara el oficio. Tomó clases, aprendió y así comenzó un emprendimiento que terminó convirtiéndola en la pastelera de su comunidad.
Con los años, llegaron cada vez más clientes y también una buena fama que todavía permanece.
“Hoy por hoy, muchos clientes me siguen buscando. A pesar de que ya no trabajo, la gente me sigue recordando y eso ha sido muy bonito”, comentó.
Después de tantos años frente al horno, Doris tuvo que bajar el ritmo. Sufrió un desprendimiento de retina y cataratas, y ante las afectaciones en su vista y la exposición constante al calor, decidió dejar atrás los días de largas jornadas preparando pasteles.
Sin embargo, hay ocasiones en las que todavía vuelve a la cocina. Cuando alguien de su familia celebra una fecha especial, Doris desempolva las recetas y enciende nuevamente el horno. Porque aunque ya no sea su trabajo de todos los días, en su casa hay una tradición que permanece: los pasteles de la familia todavía los hace ella.

