Por Johnny López 14 de agosto de 2026, 18:55 PM

Sharon Cheves y su hija Nayeli Murillo son las protagonistas de una historia marcada por la fe, la esperanza y, sobre todo, por ese amor de mamá que ha aprendido a vivir un día a la vez (ver video adjunto).

Para comenzar a contarla, hay que remontarse a la infancia de Nayeli. Todo transcurría con normalidad en su hogar hasta que comenzaron a aparecer algunos síntomas que encendieron las luces de alerta.

“Comencé a tener muchos dolores de cuerpo y bajé mucho de peso. Después de muchos exámenes, me diagnosticaron inicialmente dermatomiositis juvenil y tiempo después me detectaron esclerosis sistémica”, recordó Nayeli.

A partir de entonces comenzaron las visitas a hospitales, los exámenes, tratamientos y una lucha que involucró a toda la familia.

Uno de los momentos más difíciles llegó cuando Nayeli todavía era una niña.

“Los síntomas eran tales que, en una cita en Cuidados Paliativos, los médicos me dicen que por tantas complicaciones y problemas en sus pulmones, Nayeli no llega, clínicamente, a los 15 años”, contó Sharon.

La noticia fue un duro golpe. Sin embargo, Nayeli llegó a los 15 años y la familia celebró haber superado aquel primer pronóstico.

Con el paso del tiempo aparecieron nuevas complicaciones y con ellas llegó otra noticia que ninguna mamá quisiera escuchar.

“Pasamos, gracias a Dios, los 15 años, pero Nayeli empezó a presentar otros síntomas y tuvo afectación en el esófago. Ahí es donde los doctores me dicen que definitivamente Nayeli no pasa de los 18 años”, relató su mamá.

Esta vez Sharon tomó una decisión: guardar aquella noticia para ella. Quería evitarles a su hija y al resto de la familia el dolor y la angustia que habían experimentado años atrás.

“La primera vez que nos dijeron que ella no llegaría a los 15 años, fue muy fuerte, pero esta segunda vez decidí guardármelo para evitar ese dolor. Sin embargo, dos años después ya no podía guardar más esa noticia. Entonces la psicóloga me recomendó hablar, pues además ya se acercaban los 18 de Nayeli”, añadió.

Ante la adversidad, la unión familiar, la comunicación y la oración se convirtieron en pilares fundamentales. Y nuevamente llegó una fecha que parecía imposible. Nayeli cumplió 18.

Hoy tiene 24 años y continúa enfrentando casi a diario los efectos de una enfermedad que no tiene cura. Su familia reconoce que la incertidumbre sigue presente, pero ha decidido no permitir que sea ella la que marque sus días.

Después de 15 años entre hospitales, consultas y medicamentos, Sharon ya no mide la vida por los pronósticos.

La mide por los días compartidos, las risas, los abrazos y cada oportunidad de tener a su hija cerca.

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