Puntarenas vista desde el mar revela su historia mejor guardada
Entre historia, senderos naturales y mar abierto, un paseo en lancha conecta el muelle con Isla San Lucas y con proyectos turísticos que reinventan la experiencia del Pacífico central.
Desde el muelle, Puntarenas se despliega como una extensión de azul. El sonido del agua marca el inicio del recorrido y, poco a poco, la costa queda atrás. A bordo de una lancha, el trayecto avanza unos 20 minutos mar adentro hasta llegar al Parque Nacional Isla San Lucas, uno de los espacios más emblemáticos del Pacífico central.
La llegada no es solo un cambio de paisaje, también es un cambio de ritmo. En la isla, el tiempo parece moverse distinto. Desde 2025, el parque cuenta con dos senderos habilitados, de 8 y 12 kilómetros, diseñados para quienes desean recorrer el lugar a pie y conectar con su entorno natural e histórico.
Para Olger García, guía local, el valor de Isla San Lucas está precisamente en esa mezcla. “Esto es un paradero natural. No solo podemos disfrutar la parte histórica; es un lugar para caminar, hacerse uno con la naturaleza, relajarse y disfrutar”, explica mientras señala el camino que se abre entre árboles y senderos.
El recorrido forma parte de las opciones turísticas que ofrece Cocos Tours dentro del parque nacional. Mario Zamora destaca que la experiencia permite conocer la isla desde varias capas: su pasado, su biodiversidad y su papel actual como espacio de recreación y conservación.
La jornada se completa con una propuesta poco común. Durante los recorridos, los visitantes pueden disfrutar de un almuerzo en el restaurante flotante Brisas de la Bahía, una iniciativa liderada por Tony Ibarra. Allí, en medio del mar, se ofrecen productos frescos y una experiencia gastronómica que convierte la comida en parte del viaje.
Para quienes buscan extender la visita y quedarse más tiempo en Puntarenas, la recomendación es el Hotel Puerto Azul, un complejo que combina descanso, gastronomía y actividades acuáticas. Según explica Bryan Hernández, representante del hotel, el lugar cuenta con marina, habitaciones, apartamentos en torre, piscinas, tours y gastronomía local. Todas las habitaciones ofrecen vista a la marina, además de wifi y televisión por cable, lo que permite una estadía cómoda frente al mar.
Así, Puntarenas se redescubre desde el agua. No solo como puerto de paso, sino como un punto donde la historia, la naturaleza y el turismo actual conviven sin prisa, invitando a mirar el Pacífico central con otros ojos.
Si desea conocer cómo se vive este recorrido paso a paso, puede repasar el reportaje completo en el video que está en la portada.

