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Para los protagonistas de esta historia el mundo era su oficina.  Por más de 15 años y gracias a su agencia de viajes, Ronald y su esposa Annia recorrieron, junto a muchos turistas, todos los destinos que cualquier viajero anhela.

En marzo, por situaciones que todos conocemos eso cambió. Pasaron de surcar los cielos a labrar la tierra.

Atrás quedó la vida en la ciudad y hoy se reinventan aquí, en Ranchitos de Tilarán, entre eólicas y volcanes, gracias al vivero que se convirtió en fuente de empleo cuando la agencia frenó al 100% sus operaciones.

Además del nuevo trabajo, para esta pareja, el vivero representó un respiro. Aquí encontraron paz y eso también lo perciben quienes visitan este lugar.

Para emprender este proyecto esta familia tuvo que hacer cambios. Dejar a sus hijos en San José por estudio y ellos en Tilarán por trabajo.

 En el vivero se pueden encontrar bonsáis, plantas florales, árboles frutales y madereros.