La historia de una madre migrante que convirtió el amor por sus hijas en un emprendimiento
Mónica Martínez creó Ternuritas LesVal para poder cuidar a sus hijas mientras trabajaba desde casa. Hoy sus tejidos para bebés y mascotas conmueven a quienes los reciben.
Hace doce años, Mónica Martínez dejó México con una maleta cargada de sueños y la determinación de empezar de nuevo. Cruzó fronteras con la esperanza de construir una vida distinta en Costa Rica, lejos de su tierra y de los rostros familiares que habían acompañado su historia hasta entonces.
Como muchas mujeres migrantes, llegó con ilusión, pero también con el desafío silencioso de adaptarse a un país nuevo, aprender sus ritmos y encontrar su lugar.
Fue el amor por sus hijas el que terminó marcando el rumbo.
Mónica quería estar presente en cada etapa de su crecimiento. Quería ver sus primeros pasos, acompañarlas en la escuela, estar cerca mientras el mundo de ellas comenzaba a abrirse. Pero también sabía que debía encontrar una manera de aportar al hogar.
Entre hilos, agujas y largas noches de paciencia empezó a nacer una idea.
Así surgió Ternuritas LesVal, un emprendimiento artesanal que comenzó dentro de casa, en los pequeños espacios que deja la maternidad cuando los niños duermen o cuando el silencio de la noche permite concentrarse en una puntada más.
Lo que al principio fue una alternativa para quedarse cerca de sus hijas se convirtió poco a poco en algo más grande.
Cada prenda tejida llevaba una historia. Gorritos diminutos, zapatitos suaves, conjuntos delicados pensados para los primeros meses de vida, cuando cada detalle se guarda en la memoria de las familias.
En cada pieza había algo más que técnica. Había paciencia, cuidado y una forma de cariño que solo se entiende cuando el trabajo se hace con las manos… y con el corazón.
Con el tiempo, Mónica descubrió otra forma de tocar fibras sensibles.
Comenzó a crear réplicas tejidas de mascotas, figuras personalizadas que muchas personas encargan para conservar el recuerdo de esos compañeros que marcaron sus vidas. Cada una intenta capturar gestos, colores y rasgos únicos, como si el hilo pudiera también guardar memoria.
Así, puntada tras puntada, Ternuritas LesVal fue creciendo.
Hoy el proyecto se ha convertido en un emprendimiento que emociona a quienes buscan un regalo distinto, una prenda hecha a mano o un recuerdo que conserve una historia.
Pero para Mónica, el origen sigue siendo el mismo: todo empezó con el deseo sencillo de una madre que quería estar cerca de sus hijas mientras construía su propio camino.
Quienes deseen conocer más sobre su trabajo pueden encontrarla en redes sociales como Ternuritas LesVal o comunicarse directamente al 7121-8074.
Puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.

