Jorge “Chino” Campos: el arte que cobra vida en el corazón de Atenas
Es el fundador y dueño de Somos Arte, un taller donde se imparten clases de pintura, dibujo y títeres, abiertas a personas de todas las edades.
En el centro de Atenas, el arte no solo se observa: se vive, se toca y se aprende. Allí, entre pinceles, colores y títeres, Jorge Campos, conocido cariñosamente como “Chino”, ha construido un espacio que se ha convertido en un punto de encuentro para la creatividad comunitaria. Es el fundador y dueño de Somos Arte, un taller donde se imparten clases de pintura, dibujo y títeres, abiertas a personas de todas las edades (ver video adjunto).
“Chino” es un profesor nato. Su relación con el arte comenzó desde la infancia, cuando la curiosidad y las ganas de crear lo llevaron a pintar las paredes de la casa de su abuela. Aquellos primeros trazos, espontáneos y libres, marcaron el inicio de un camino que con los años se transformó en vocación, disciplina y compromiso con la enseñanza artística.
Con el tiempo, Jorge Campos desarrolló su talento y decidió compartirlo con la comunidad ateniense. Así nació Somos Arte, un espacio pensado no solo para aprender técnicas, sino para estimular la imaginación y la expresión personal. Cada clase es una invitación a explorar, a equivocarse y a descubrir nuevas formas de comunicar emociones a través del arte.
Uno de los talleres más llamativos es el de títeres, donde niños y jóvenes encuentran una manera lúdica de contar historias, crear personajes y darles vida con sus propias manos. Se ha convertido en uno de los favoritos, por la cercanía de “Chino” con sus estudiantes y la forma en que logra conectar el juego con el aprendizaje.
Hoy, Somos Arte es más que un taller: es un refugio creativo en pleno centro de Atenas, un lugar donde el arte une generaciones y fortalece el tejido cultural de la comunidad.
Quienes deseen recibir lecciones o conocer más sobre los talleres pueden comunicarse al 8810-0877 o seguir las redes sociales Somos Arte 506, donde la creatividad no descansa y siempre hay espacio para un nuevo aprendiz.

