Jay: el hombre que convirtió su alegría y amor por el campo en un destino familiar
Cada rincón del rancho lleva el sello de un hombre trabajador, que nunca ha tenido miedo de esforzarse para hacer realidad sus sueños.
En Cipreses de Oreamuno, Cartago, basta con escuchar un efusivo "¡Jay!" para saber que Enrique Montenegro anda cerca. Su forma tan particular y entusiasta de saludar a quienes se cruzan en su camino le valió un apodo que hoy lo identifica en toda la comunidad. Sin embargo, quienes lo conocen aseguran que su mayor característica no es su saludo, sino la alegría con la que vive cada día y el amor que siente por su tierra (ver video adjunto).
Gracias al esfuerzo constante de Enrique y de toda su familia, nació El Rancho de Jay, un espacio que refleja su pasión por la vida rural y el trabajo en equipo. En este lugar, los visitantes pueden disfrutar de una granja con diferentes animales, admirar creativas figuras elaboradas en resina y hasta vivir la tradición de las corridas de toros en un redondel construido como parte del proyecto familiar.
Cada rincón del rancho lleva el sello de un hombre trabajador, que nunca ha tenido miedo de esforzarse para hacer realidad sus sueños. Para Jay, el campo no solo representa su forma de vida, sino también un legado que desea compartir con quienes llegan a conocer este espacio lleno de tradición y calidez.
Con una sonrisa permanente, un espíritu servicial y un profundo cariño por los animales y por Cipreses de Oreamuno, Enrique Montenegro demuestra que el verdadero éxito se construye con dedicación, unión familiar y orgullo por las raíces. Una historia que inspira y que recuerda que, muchas veces, los grandes proyectos nacen del amor por el lugar que se llama hogar.

