Por Rubén McAdam 23 de octubre de 2026, 18:55 PM

¿Se imagina que una pintura hecha por sus propias manos termine en el Vaticano y sea admirada por un papa? Pues un artista costarricense puede contar esta historia, no una, sino dos veces (ver video adjunto).

Se trata de Honorio Cabraca Acosta, un pintor indígena bribri, oriundo de Bambú de Talamanca, quien ha dedicado 47 años de su vida a retratar la belleza, las tradiciones y los personajes del Caribe costarricense.

Su talento ha cruzado fronteras y ha llegado hasta las manos de dos de las figuras más importantes de la Iglesia católica.

La primera ocasión ocurrió en 1983, cuando el papa Juan Pablo II visitó Costa Rica y recibió como obsequio una de las primeras pinturas profesionales del artista, una obra inspirada en el calipso caribeño.

Décadas después, una segunda pintura llegaría al Vaticano. Esta vez fue una obra titulada Rondón, elaborada al óleo y dedicada a uno de los platillos más representativos de la gastronomía afrocaribeña.

El cuadro fue entregado al papa Francisco por representantes de la Iglesia costarricense durante una visita al Vaticano. Según los testimonios de los religiosos presentes, el pontífice quedó fascinado con los colores de la pintura.

Una vida dedicada a retratar Limón

Pero detrás de estos reconocimientos internacionales existe una historia de esfuerzo y perseverancia.

Desde hace 22 años, don Honorio mantiene una rutina que pocas veces cambia: de lunes a sábado, entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde, se dedica a pintar y compartir su talento con quienes visitan su galería.

Su espacio de trabajo se encuentra en el histórico Pasaje Cristal, en el centro de Limón, donde conserva y exhibe más de 100 piezas artísticas. Sus pinturas retratan escenas cotidianas del Caribe, sus paisajes, su gastronomía y las costumbres de una provincia que ha sido su principal fuente de inspiración.

Más allá de los cuadros que llegaron al Vaticano, don Honorio continúa trabajando con la misma pasión que lo llevó a tomar un pincel por primera vez.

Quienes deseen conocer sus obras pueden visitar la Galería del Pasaje Cristal, en Limón, donde el propio artista recibe a los visitantes.

En Más que noticias conocimos a este talentoso costarricense, quien convirtió su amor por el Caribe en un legado artístico que incluso llegó hasta el Vaticano. Lo invitamos a descubrir su historia en el video adjunto.