El Manicero de Alajuela que cada mañana convierte su puesto en el lugar más feliz del barrio
Elmer Villegas lleva décadas vendiendo maní en El Coyol y a su alrededor nació algo que va mucho más allá de un simple negocio.
En la entrada de El Coyol de Alajuela, cada mañana se repite una escena que para muchos ya es parte del paisaje cotidiano. Puntual, desde las 7:30 hasta las 11:00 a.m., don Elmer Villegas instala su pequeño puesto y comienza la jornada. Todos lo conocen como "el Manicero", un apodo que resume años de trabajo vendiendo maní, frijoles y refrescantes pipas frías.
Su rutina, sencilla pero constante, es el resultado de décadas dedicadas a un oficio que ha sostenido con disciplina y orgullo. Con su mesa lista y sus productos bien acomodados, don Elmer no solo ofrece alimentos: brinda cercanía y calidez a quienes pasan por el lugar.
Pero su puesto es mucho más que un punto de venta. Es, en esencia, un espacio de encuentro. A su alrededor se reúne a diario "la pandilla", un grupo de adultos mayores del vecindario que han convertido ese rincón en su punto de reunión.
Entre conversaciones, risas y recuerdos, las mañanas transcurren con una energía que rompe la rutina y fortalece los lazos de toda una comunidad. Para don Elmer, cada día es una oportunidad para agradecer. Su actitud positiva y su sonrisa constante son tan características como sus productos. A pesar del paso del tiempo y de los retos que implica el trabajo diario, enfrenta la vida con una sencillez que inspira a quienes lo rodean.
Así, entre maní, historias y carcajadas, don Elmer demuestra que los espacios más pequeños pueden tener el significado más grande.
Para conocer de cerca la historia de don Elmer y ver cómo se vive cada mañana en ese rincón especial de Alajuela, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

