Doña Lilly tiene más de 60 años, baila mejor que muchos y dedica su vida a servir a su comunidad
En Coronado, esta mujer encontró en el baile y la gestión comunitaria su razón de vivir. Su historia desafía todo lo que se cree sobre la vejez.
Así la encontramos: en plena pista de baile y con una sonrisa que lo contagia todo. Doña Lilliana Fuentes es coronadeña de cepa y ha decidido que la vejez no es sinónimo de quietud, sino de movimiento, salud y actitud positiva. Para ella, cada etapa de la vida merece vivirse con intensidad, y el baile se convirtió en su mejor aliado, una forma de celebrar cada día con el cuerpo entero.
Al compás de la música, comparte risas y coreografías con otros adultos mayores, demostrando que la energía no entiende de edades. Cada encuentro es más que una actividad recreativa: es un espacio de conexión donde se fortalecen amistades y se nutre el bienestar físico y emocional. Entre giros y aplausos, Doña Lilly contagia entusiasmo y desmonta, uno a uno, los estereotipos sobre el envejecimiento.
Pero su compromiso con la comunidad no se detiene cuando se apaga la música. En los momentos más tranquilos del día, asume un rol fundamental como gestora comunitaria. Organiza, planifica y supervisa actividades dirigidas a las personas adultas mayores de su comunidad, consolidando espacios de participación y acompañamiento. Su liderazgo, discreto pero firme, ha sido clave para mantenerlos unidos, activos y motivados.
En casa, rara vez la encuentran. No por descuido, sino por vocación. Doña Lilly prefiere invertir su tiempo en compartir, entretener y acompañar a sus coterráneos, convencida de que el verdadero valor de la vida está en el servicio a los demás.
Para conocer de cerca la historia de Doña Lilly y verla en acción dentro y fuera de la pista, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

