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Pocas cosas logran poner nerviosa a doña Heriberta Mora Vargas, una carismática liberiana de 81 años acostumbrada a la fama por su buena cuchara, su delicioso vigorón y su amabilidad.

Las cámaras y los micrófonos la cohíben un poco pero aun así no dudó en compartirnos cuál ha sido el secreto de su vigorón y sus cuatro décadas de deleitar a los vecinos de la ciudad blanca.

Cada tarde a partir de las 6 p. my hasta las 11pm, la tranquilidad de su hogar se irrumpe por antojados comensales que llegan en busca del famoso platillo.

Ella asegura que su trabajo le da vida, compartir con otros le hace feliz, y un dinerito de más nunca cae mal a la economía del hogar.

Repase esta historia completa en el vídeo adjunto.