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Por José Ernesto Herrera

Don Trinidad y su esposa doña Mayra fueron de los primeros habitantes quienes llegaron abriendo trillos y con sin dinero en la bolsa, sólo con la esperanza de tener un pedacito de tierra.

Al principio todo fue muy difícil y no es que ahora no lo sea, pero ya están acostumbrados a vivir en medio de la nada.

Ellos se adentraron más, viven en medio de paredones, en Olán de Buenos Aires, a dos kilómetros del centro, donde están apenas unas 50 familias.

Ellos son parte de los pequeños fundadores del pueblo cuyo significado del nombre nadie conoce, pero que los hace muy felices, vinieron en el año de 1972 y desde entonces son felices.