Por Rubén McAdam 18 de junio de 2026, 18:55 PM

En el barrio de Astúa Pirie, en Cariari, pocas personas pasan indiferentes ante los personajes de Derling Monge. Es humorista, animador de eventos y uno de esos vecinos capaces de arrancarle una carcajada hasta a la persona más seria. Con disfraces, ocurrencias y personajes únicos, ha logrado ganarse el cariño de cientos de personas dentro y fuera de su comunidad. Sobre el escenario siempre transmite alegría, energía y optimismo.

Sin embargo, cuando termina el evento y las luces se apagan, Derling vuelve a ser simplemente él mismo. Detrás de las sonrisas existe una ausencia que lo acompaña todos los días desde hace más de un año. El 12 de marzo de 2025, su padre, Nicolás Monge, falleció tras luchar contra el cáncer. Desde entonces, fechas como el Día del Padre adquirieron un significado completamente distinto (ver video adjunto).

El hombre que siempre creyó en sus sueños

Derling recuerda a don Nicolás como un hombre trabajador, respetuoso y profundamente comprometido con su familia. Desde muy joven comenzó a trabajar en las bananeras de Limón, donde aprendió el valor del esfuerzo y la responsabilidad. Esas enseñanzas las transmitió también a sus hijos, no solo con palabras, sino principalmente con el ejemplo. Para Derling, su padre fue una guía constante durante toda su vida.

Con el paso de los años, el camino de Derling tomó una dirección diferente a la tradición familiar. Mientras muchos de sus allegados trabajaban en actividades agrícolas, él descubrió una pasión por el entretenimiento, la animación y el humor. Podría haber sido una decisión difícil de comprender para algunas familias, pero don Nicolás reaccionó de una manera muy distinta. En lugar de cuestionarlo, decidió apoyarlo incondicionalmente.

Aprender a vivir con la ausencia

Hoy, cada vez que sube a un escenario, Derling lleva consigo muchas de las enseñanzas que recibió de su padre. El respeto por las personas, la disciplina y el deseo de trabajar con honestidad siguen presentes en cada actividad que realiza. Aunque la ausencia duele, también reconoce que el legado de don Nicolás continúa vivo en la persona que llegó a convertirse. Por eso intenta honrarlo cada día haciendo aquello que ama.

En este Día del Padre, la historia de Derling recuerda una realidad que muchas familias viven. Hay celebraciones que cambian para siempre cuando papá ya no está físicamente. Sin embargo, también hay recuerdos, enseñanzas y ejemplos que permanecen para toda la vida. 

En el reportaje adjunto exploramos cómo un hombre aprende a seguir adelante, mientras conserva intacto el amor por el padre que ahora lo acompaña desde el cielo.

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