Con una cajita de rollos de canela, una pareja lucha por cumplir sus sueños
Marvin Villalobos y Heilyn Valverde son esposos y los creadores de Roll House, un pequeño negocio que nació entre recetas, desvelos y muchas ganas de salir adelante.
Marvin Villalobos y Heilyn Valverde son esposos y los creadores de Roll House, un pequeño negocio que nació entre recetas, desvelos y muchas ganas de salir adelante (ver video adjunto).
La pareja comenzó vendiendo rollos de canela en las calles, caminando con una cajita para ofrecer sus productos. Sin embargo, nunca imaginaron que un video en redes sociales cambiaría el rumbo de su emprendimiento.
Todo ocurrió después de una jornada de ventas bastante difícil. Aquel día habían salido con 16 rollos de canela y necesitaban venderlos para hacer frente a algunas deudas, pero solamente lograron colocar ocho.
Lejos de ocultar aquel momento, decidieron compartirlo en redes sociales, sin imaginar la reacción que provocarían.
"El video fue algo que no esperábamos. Veníamos de vender y, como no habíamos vendido todos los rollos, decidimos subirlo a redes sociales contando las dificultades de ser emprendedor. Cuando volvimos a casa, el celular se volvió loco con las notificaciones", recordó Heilyn.
La publicación comenzó a viralizarse y muchas personas conocieron el esfuerzo que hay detrás de cada rollito de canela.
"En mayo comenzamos el emprendimiento. No teníamos idea de cómo hacer los rollos", contó Marvin Villalobos, quien junto a su esposa aprendió a prepararlos y decidió apostar por este negocio.
Pero detrás de cada rollo hay mucho más que harina, azúcar y canela.
Marvin trabaja durante el día y, al terminar su jornada laboral, se une a su esposa para preparar los productos que venderán. En ocasiones, las labores se extienden hasta altas horas de la noche y la madrugada.
Y cuando llega el momento de entregar los pedidos, tampoco hay descanso. Marvin viaja en autobús hasta San José y recorre diferentes puntos de la Gran Área Metropolitana para llevar los rollos hasta sus clientes.
Aunque las redes sociales les han permitido llegar a más personas, ambos siguen trabajando con la misma ilusión con la que comenzaron.
Su gran sueño es tener algún día un food truck y, más adelante, abrir su propia cafetería, donde puedan recibir a sus clientes y ofrecerles los productos que hoy preparan desde casa.
Por ahora, Marvin y Heilyn continúan demostrando que emprender no siempre es fácil, que hay días de pocas ventas y muchas preocupaciones, pero también que detrás de una pequeña canastita pueden existir sueños enormes.
Si desea apoyar este emprendimiento o conocer más sobre sus productos, puede encontrarlos en redes sociales como Roll House.
