Con un carrito de copos, Yorleny enseña el valor del trabajo
La historia comenzó hace aproximadamente un año y, curiosamente, la idea nació de Nahiel Hernández, su hijo de 13 años.
En las calles de Tucurrique hay un carrito que ya se ha vuelto conocido entre los vecinos. Detrás de él caminan Yorleny Estrada Martínez y sus hijos, una familia pulseadora que encontró en la venta de copos una forma de salir adelante (ver video adjunto).
La historia comenzó hace aproximadamente un año y, curiosamente, la idea nació de Nahiel Hernández, su hijo de 13 años.
“Mami, ¿por qué no compramos un carrito y vamos a vender granizados? Nosotros le ayudamos”, recuerda Yorleny.
La propuesta no necesitó demasiadas vueltas. Con el apoyo de Nahiel y de su hija de 19 años, Yorleny consiguió el carrito y comenzó a recorrer las calles de su comunidad ofreciendo los tradicionales granizados.
Desde entonces, caminar se convirtió en parte de la rutina familiar. Día tras día salen con el carrito y, poco a poco, se han ganado el cariño y el apoyo de vecinos que ya reconocen a Yorleny y sus copos.
Pero entre siropes, leche condensada y largas caminatas, también hay una enseñanza que Nahiel asegura llevar consigo.
“Yo he entendido que las cosas se ganan trabajando y por eso le ayudo a mi mamá. Ella es una mujer muy valiente”, contó el adolescente.
Para Yorleny, aquel consejo de su hijo terminó convirtiéndose en una oportunidad para su familia. Hoy siguen recorriendo Tucurrique, demostrando que cuando hay ganas de salir adelante, hasta una idea sencilla puede convertirse en el empujón para comenzar un nuevo camino.

