Casas de adobe: el símbolo nacional que mantiene viva la Costa Rica de antaño
Escazú es uno de los lugares donde ese legado todavía resulta visible. La documentación municipal identifica al distrito central como el sector del cantón con mayor presencia de patrimonio histórico-arquitectónico.
Sus gruesas paredes, techos de teja y corredores forman parte de una imagen que durante generaciones estuvo presente en pueblos y comunidades de Costa Rica.
Las casas de adobe y bahareque guardan historias de familias enteras y, desde 2025, también cuentan con un reconocimiento especial: fueron declaradas símbolo nacional de Costa Rica (ver video adjunto).
La declaratoria quedó establecida mediante la Ley 10.693, publicada el 30 de mayo de 2025, con el propósito de reconocer el valor histórico y cultural que este tipo de construcción representa para el país.
En Escazú todavía sobreviven varios ejemplos de esta arquitectura tradicional. De hecho, documentos históricos de la Municipalidad señalan que, a inicios de la década de 1960, el cantón tenía 683 viviendas construidas en adobe y bahareque, equivalentes a cerca del 28% de las casas existentes en aquel momento.
Más de seis décadas después, algunas de ellas continúan en pie y permiten asomarse a la Costa Rica de otras épocas.
Una de estas viviendas conserva una historia de aproximadamente 225 años y ha sido preservada como parte del legado arquitectónico de la comunidad.
“Esta casa fue declarada patrimonio en el año 2003. Y según informes de la Municipalidad de Escazú, su estructura original no ha sido alterada”, comentó Wilberth Delgado, quien es historiador y participó en el recorrido con el equipo de Más que noticias.
Una idea que llegó hasta la Asamblea Legislativa
La iniciativa para convertir la casa de adobes y bahareque en símbolo nacional nació como una propuesta impulsada por el periodista Fabio Muñoz, quien consideró que estas construcciones merecían un reconocimiento por el lugar que ocupan en la historia y la identidad costarricense.
“Una vez me puse a pensar por qué la casa de adobe no podía ser un símbolo si es un elemento de nuestra historia. Tiene una gran importancia cultural e histórica. Eso nos motivó a impulsar el proyecto de ley”, explicó Muñoz.
Más allá de una antigua técnica de construcción, estas viviendas representan una forma de vida que durante muchos años caracterizó a numerosas comunidades costarricenses.
Escazú es precisamente uno de los lugares donde ese legado todavía resulta visible. La documentación municipal identifica al distrito central como el sector del cantón con mayor presencia de patrimonio histórico-arquitectónico, principalmente en inmuebles de adobe y bahareque.
La declaratoria no pretende únicamente mirar hacia el pasado. La ley también insta al Ministerio de Educación Pública a incorporar este símbolo nacional en los programas de estudio correspondientes, con el objetivo de que las nuevas generaciones conozcan su importancia.

