Por Diana Vásquez 17 de junio de 2026, 18:55 PM

En Agua Caliente de Cartago, el aroma del pan recién horneado comienza a sentirse cuando la mayoría de la comunidad aún duerme. Detrás de ese esfuerzo está doña Ana Villarreal, una mujer emprendedora que convirtió años de trabajo y sacrificio en el negocio que hoy sostiene junto a su esposo: la panadería Baguetinni.

Durante gran parte de su vida, doña Ana trabajó en distintas panaderías, aprendiendo el oficio desde abajo. Entre hornos, amasijos y largas jornadas, fue construyendo la experiencia que más adelante se transformaría en un sueño propio. Con el paso de los años decidió dar un salto de fe y emprender, convencida de que podía construir algo para su familia (ver video adjunto).

Ese sueño tomó forma junto a su esposo. Con dedicación, esfuerzo y muchas horas de trabajo, nació Baguetinni, un negocio familiar que poco a poco se ha ganado la preferencia y el cariño de los vecinos de Agua Caliente.

Las jornadas comienzan de madrugada. Antes de que salga el sol, doña Ana ya está preparando masas, encendiendo hornos y organizando la producción para que cada cliente encuentre pan fresco y recién horneado. Su rutina está marcada por la disciplina y el compromiso con quienes visitan la panadería cada día.

El camino hacia el éxito no ha estado libre de obstáculos. A lo largo de los años ha enfrentado accidentes, asaltos y diversas dificultades que pusieron a prueba su fortaleza. Sin embargo, lejos de rendirse, encontró en cada desafío una razón más para continuar luchando por el negocio que tanto esfuerzo le ha costado construir.

Hoy, Baguetinni es mucho más que una panadería. Es el reflejo de una vida dedicada al trabajo, de incontables madrugadas y de la determinación de una mujer que nunca dejó de creer en sus capacidades. La historia de doña Ana Villarreal demuestra que los sueños pueden hacerse realidad cuando se acompañan de perseverancia, sacrificio y una inquebrantable voluntad de salir adelante.

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