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Desde muy niño dibujaba no solo en sus cuadernos también en las paredes de su casa, con el paso del tiempo se fue apasionando más en el dibujo y se convirtió en uno de los mejores tatuadores del cantón de Desamparados.

Él cuenta que su abuelito vendió una de sus vacas para comprarle una máquina para tatuar.

Diego zúñiga tiene 22 años de tatuar la piel a decenas de personas que lo buscan por su arte y conocimiento.