Mastitis en perras y gatas: señales de alerta que los dueños no deben ignorar
Una veterinaria de la UNA explica cuáles son los síntomas, los factores de riesgo y cuándo acudir de urgencia a consulta.
La inflamación de una o varias glándulas mamarias, conocida como mastitis, puede afectar a perras y gatas, principalmente durante la lactancia. Si no se detecta y trata a tiempo, puede provocar complicaciones que ponen en riesgo la vida de la madre y sus crías.
La enfermedad puede estar relacionada con una infección bacteriana o con la acumulación de leche en las glándulas mamarias. Las bacterias pueden ingresar a través de pequeñas lesiones en los pezones, ocasionadas, por ejemplo, por las uñas de los cachorros o gatitos durante la succión.
“La mastitis es la inflamación de una o varias glándulas mamarias”, explicó Laura Castro, encargada de la Cátedra de Ginecología, Obstetricia y Fisiología de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA).
La especialista indicó a Teletica.com que la mastitis séptica, asociada con una infección bacteriana, es la forma más frecuente. También puede presentarse una inflamación sin infección, aunque es menos común.
Entre los factores que aumentan el riesgo están las lesiones en los pezones, las condiciones de higiene inadecuadas y las dificultades para vaciar las glándulas mamarias. La interrupción brusca de la lactancia, por ejemplo, tras la pérdida de las crías o un destete temprano, también puede favorecer su aparición.
¿Cuáles son las señales de alerta?
Los primeros síntomas suelen aparecer directamente en las mamas. Una o varias glándulas pueden aumentar de tamaño, sentirse más calientes de lo normal, endurecerse o presentar enrojecimiento y dolor.
La leche también puede cambiar de apariencia. Puede volverse más espesa, presentar grumos, adquirir una coloración amarillenta o contener sangre y secreciones anormales.
El comportamiento de la madre es otro indicador importante. Una perra o gata puede rechazar a sus crías debido al dolor, mostrar inquietud, perder el apetito o presentar decaimiento y fiebre.
En los casos más graves, la piel de las mamas puede tornarse morada, oscura o negra. Estos cambios pueden indicar necrosis, es decir, la muerte del tejido afectado.
“En los casos más graves, la madre puede estar muy debilitada y presentar cambios importantes en la coloración de la piel de las mamas, que puede tornarse morada, oscura o incluso negra”, advirtió Castro.
La salud de las crías también puede revelar un problema. Si los cachorros o gatitos lloran constantemente, no aumentan de peso, presentan diarrea o se muestran débiles y adormecidos, es necesario revisar tanto su alimentación como el estado de la madre.
“En ocasiones, la primera señal de que existe un problema es que los cachorros lloran constantemente, no quedan satisfechos después de alimentarse, dejan de aumentar de peso, se debilitan y se ven adormecidos”, señaló la veterinaria.
La enfermedad también puede afectar a las crías
La mastitis no solo compromete la salud de la madre. La inflamación puede reducir la producción de leche y alterar su composición. En algunos casos, la leche de las glándulas afectadas puede contener bacterias y células inflamatorias.
“Si varias glándulas están afectadas, la cantidad de leche disponible puede resultar insuficiente. Además, la leche de la glándula afectada puede contener bacterias y células inflamatorias”, explicó Castro.
Esto representa un riesgo para los recién nacidos, que tienen pocas reservas energéticas y pueden deshidratarse con facilidad. La falta de alimentación adecuada puede provocar debilidad, diarrea, infecciones e incluso la muerte.
En la madre, la enfermedad puede evolucionar hacia la formación de abscesos, la destrucción del tejido mamario o una infección generalizada que ponga en peligro su vida.
¿Puede aparecer sin embarazo o lactancia?
"Sí. La mastitis también puede presentarse en perras que no están amamantando, especialmente durante la pseudogestación o pseudopreñez, conocida popularmente como embarazo psicológico", recalcó la especialista.
Según Castro, los cambios hormonales pueden estimular el comportamiento materno y la producción de leche, aunque la perra no haya tenido cachorros.
“Una perra vacía durante su ciclo reproductivo normal puede experimentar cambios hormonales asociados con la secreción de prolactina. Esta hormona estimula el comportamiento materno, el desarrollo de las glándulas mamarias y la producción de leche”, detalló.
Cuando la leche se acumula, puede producir congestión e inflamación. Por eso, la especialista advierte que los propietarios deben evitar exprimir o estimular las mamas para intentar retirar la leche.
“Un error frecuente de los propietarios es estimular o exprimir las mamas de una perra con pseudogestación para sacar la leche. El problema es que esto suele estimular todavía más su producción y exacerbar el problema, pues puede dar lugar a mastitis séptica”, indicó.
Ante estos síntomas, corresponde acudir al médico veterinario para valorar el caso y determinar si se requieren medicamentos para inhibir la producción de leche y controlar el dolor y la inflamación.
¿Cómo se trata la mastitis?
El diagnóstico comienza con un examen clínico de la madre y una revisión de toda la camada. En algunos casos, el veterinario puede solicitar un cultivo bacteriano de la leche para identificar el microorganismo responsable y elegir el antibiótico más adecuado.
“El tratamiento depende de la gravedad y de la causa. Cuando existe una infección bacteriana, utilizamos antibióticos seleccionados considerando no solamente su efectividad contra las bacterias, sino también su seguridad para la madre y para las crías que puedan estar consumiendo su leche”, explicó Castro.
El tratamiento también puede incluir medicamentos para controlar el dolor y la inflamación, además de medidas para mantener una hidratación adecuada.
Si se forman abscesos, puede ser necesario drenarlos. Cuando existe daño importante en el tejido mamario, algunos casos requieren cirugía.
La decisión de mantener o suspender la lactancia depende de la valoración veterinaria. No todos los casos requieren separar a las crías de su madre, pero puede ser necesario hacerlo cuando existe una infección grave, secreción purulenta, tejido dañado o un tratamiento incompatible con la lactancia.
Si deben separarse, necesitan una fórmula específica para perros o gatos, según corresponda.
¿Cuándo acudir de urgencia al veterinario?
Castro recomienda buscar atención veterinaria lo antes posible ante cualquier inflamación dolorosa de las mamas. La urgencia es mayor si la madre presenta fiebre, decaimiento marcado, dolor intenso, pérdida del apetito o cambios oscuros en la piel de las glándulas mamarias.
La presencia de pus, mal olor, heridas abiertas o un aumento rápido del tamaño de una mama también requiere atención inmediata. Lo mismo ocurre cuando las crías presentan debilidad, diarrea o dejan de alimentarse adecuadamente.
“Mi recomendación es que cualquier inflamación dolorosa de una glándula mamaria, especialmente durante la lactancia, sea valorada por un médico veterinario lo antes posible”, enfatizó la especialista.
En casa, los propietarios deben evitar la automedicación. Tampoco deben administrar medicamentos humanos sin indicación veterinaria, intentar abrir abscesos o aplicar remedios caseros en las mamas.
La prevención comienza durante la lactancia
Según la veterinaria, mantener limpio y seco el espacio donde permanecen la madre y sus crías es una de las principales medidas preventivas. También es importante revisar diariamente las glándulas mamarias y comprobar que todos los cachorros o gatitos se alimenten adecuadamente.
Pesar regularmente a las crías permite detectar a tiempo problemas de alimentación. Además, conviene revisar sus uñas para evitar lesiones en los pezones y consultar al veterinario si alguna mama presenta cambios de tamaño, temperatura, coloración o sensibilidad.
En las perras con pseudogestación, se debe evitar la estimulación innecesaria de las mamas y buscar asesoría veterinaria cuando exista producción abundante de leche o molestias.
La detección temprana es fundamental para controlar la mastitis y evitar complicaciones que comprometan la salud de la madre y sus crías.

