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Ilustración y texto: Toti

Según la mitología griega, Sísifo fue el fundador de Corinto que se hizo famoso por engañar a los dioses. Era como nuestro Uvieta, al punto que capturó a la muerte y evitó que la gente muriera por un período. Como castigo, los dioses le impusieron la pena de empujar una enorme piedra hasta lo alto de una cima. La verdadera tortura consistía en que, al llegar al tope, la piedra rodaba nuevamente hacia abajo y Sísifo debía volver a subirla.

Los humanos, expertos en burlar a la muerte más que cualquier otra criatura, estamos en estos momentos lidiando con un nuevo reto.

No creo que sea un castigo, pues los dioses seguramente ya se habrán adecuado a nuestra condición resiliente y majadera. Pero tal parece que el coronavirus seguirá dándonos lucha por un rato más. Sabemos que la cuesta no será eterna. Pero nos toca lidiar con su constante rodar.

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