Por José Fernando Araya 27 de septiembre de 2026, 18:47 PM

La Sele volvió a caer esta vez ante Haití por 2-0 en una Liga de Naciones que ya se está haciendo un torneo de élite mundial para una Tricolor que sencillamente no juega a nada. 

La Sele volvió a caer y ya estamos acostumbrados a ello. Estamos tan acostumbrados que ya no duele, ya no es sorpresa y noticiosamente se nos acaba el asombro. 

La nueva realidad para esta selección sea quien sea el técnico, es de decepción. De derrota tras derrota y de años y años desperdiciados viéndolos jugar a nada. 

Al técnico Fernando Batista parece acabársele la cuerda y la paciencia, y hoy pensar en su continuidad parece igual de complicado que clasificar a los cuartos de final de un torneo en el que solíamos ser favoritos y hoy estamos rezagados a ser una de las peores selecciones del área. 

De hecho ni suma una victoria en seis partidos disputados. 

Comenzar cuesta arriba. 

La actitud parecía cambiar desde el momento del himno para un equipo que extrañamente el técnico Batista decidió repetir, pese a dejar ir el jueves anterior una diferencia de tres goles ante Curazao y firmar una de las peores humillaciones en casa que se recuerde. 

Aun así, el Bocha les quiso dar una segunda oportunidad, una opción para salir con todo a olvidar aquella noche. 

Pero el mal momento que vive el fútbol tico no se puede cambiar de la noche a la mañana y otra vez comenzamos con el pie izquierdo. 

En medio de los defensores, Jean-Ricner Bellegarde sacó un remate largo al minuto 9 al que no pudo llegar Abraham Madriz para el 1-0 en apenas el primer remate a marco del rival. Como dicen, tiro al arco y es gol. 

De hecho, pese a que la Selección lo intentó y quiso equiparar, Haití volvió a marcar en apenas su tercera jugada de peligro del partido. 

Fafa Picault le ganó la espalda a toda la defensa tica que se durmió, sacó un centro-remate que dio en Calvo para el autogol al 39’ y la debacle tica. 

Pese a los intentos de querer mejorar, la idea nunca estuvo clara. Fueron remates sin sentido, desviados, con muestras de desesperación más que otra cosa y así, imposible. 

Terrible panorama. 

La derrota deja a La Sele casi eliminada de los cuartos de final de la Liga de Naciones y más bien la pone contra las cuerdas. 

Costa Rica deberá sumar al menos cuatro puntos para mantenerse en la Liga A del certamen, ya que de lo contrario quedaría rezagado a descender a la Liga B, lo que sería una de las debacles más grandes para el fútbol tico. 

De momento, la Tricolor es quinta en un grupo junto a Curazao, Haití, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Nicaragua. ¡Quintos! 

Además, deberá sumar para buscar su boleto a la Copa Oro, pues los terceros y cuartos de cada grupo jugarán un repechaje para clasificar al máximo certamen del área donde van las mejores 16 selecciones, algo que en este momento parece imposible. Así de mal estamos. 

Costa Rica firma así otra noche para el olvido y sigue inmersa en su peor momento futbolístico tras más de 100 años de su historia. 

De aquella selección que se le plantaba a los grandes del mundo, hoy no queda nada y ya es hora de comenzar a vivir nuestra nueva realidad: que somos una de las peores selecciones de Concacaf y hoy nos gana cualquiera.  

Un minuto de silencio por La Sele. 

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