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Londres, Reino Unido | En uno de los países más afectados por el covid-19 y lejos de haber finalizado el desconfinamiento, la Premier League inglesa regresa el miércoles, apoyada por un gobierno que la criticaba al comienzo de la pandemia tras el rechazo de los jugadores a bajarse sus altos salarios.

Reino Unido superó esta semana los 50.000 muertos por el nuevo coronavirus, según la oficina nacional de la estadística, y el gobierno aplazó a septiembre su proyecto de reapertura completa de las escuelas.

Pero el miércoles el balón volverá a rodar en su madre patria, con 92 partidos del campeonato y 7 duelos de la Copa de Inglaterra por delante, en poco menos de siete semanas, lo que asegura fútbol prácticamente todos los días.

El pasado mes, el primer ministro británico Boris Johnson estimó que el regreso del campeonato a puerta cerrada -sin espectadores- ofrecerá "un golpe de alegría muy necesario para la moral nacional" en estos tiempos de crisis.

Incluso el ejecutivo ha presionado para que más de un tercio de los partidos del campeonato se retransmitan en cadenas accesibles sin abono porque el fútbol "ocupa un lugar especial en nuestra vida nacional", estimó Oliver Dowden, secretario de Estado encargado de los Deportes.

- Oportunismo y cinismo -

A principios de abril, cuando los clubes afrontaban la caída brutal de sus ingresos debido a la suspensión de la competición, grandes como el Tottenham o el Liverpool quisieron utilizar el programa de paro parcial puesto en marcha por el ejecutivo para pagar a una parte de su personal, que no incluía a los futbolistas.

Esta medida está destinada a proteger el empleo y cubría el 80% de los salarios mensuales de hasta 2.500 libras (2.788 euros, 3.100 dólares).

La intención de ambos clubes, finalistas de la pasada Champions y en beneficios, de recurrir al dinero público fue muy criticada en el país.

"Moralemente inaceptable", señaló el 2 de abril el diputado conservador Julian Knight, presidente de la comisión parlamentaria dedicada a los deportes en la Cámara de los Comunes.

Unas horas más tarde, el ministro de Sanidad Matt Hancock recordó a los jugadores que todo el mundo debía "desempeñar su papel" y que lo primero que podían hacer "para contribuir era aceptar una bajada de salario".

"Tuve la sensación de que era muy oportunista por parte del gobierno e incluso muy cínico", comentó a la AFP Simon Chadwick, director de estudios deportivos en la escuela de comercio EM Lyon, al hablar de esta polémica.

- Reavivar la llama -

"En unas semanas, el gobierno cambió de postura y de repente (el fútbol) se convirtió en capital para el bienestar nacional, la cohesión social y la identidad nacional, ofreciendo una distracción respecto a la pandemia", afirmó.

"El gobierno aprovechó el fútbol para sus intereses", añadió.

Los futbolistas no vieron por lo general con buenos ojos esta 'intrusión' de la política en su deporte.

El extremo del Crystal Palace Andros Townsend había acusado al ministro de Sanidad de buscar "desviar la atención" de la subfinanciación del NHS (sistema de salud), mientras que el lateral internacional inglés del Newcastle Danny Rose dijo en un vídeo de Instagram que no le interesaba ser responsable de "la moral de la nación" porque estamos en una pandemia y "hay vidas en juego".

La insistencia del gobierno para hacer varios partidos accesibles a todos podría marcar un antes y un después.

Por primera vez desde la creación de la Premier League como tal, en 1992, la BBC emitirá cuatro partidos, mientras que Amazon Prime y la cadena gratuita de Sky ofrecerán también partidos sin necesidad de abono.

Después de tres meses de privación, esta exposición ampliada podría reavivar la llama del idilio entre el fútbol y el público inglés.