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El presidente Donald Trump, que comienza este viernes sus vacaciones navideñas en Florida, destacó la buena situación económica de Estados Unidos y una serie de avances, como la licencia parental a funcionarios, con la esperanza de hacer olvidar el juicio político que la Cámara de Representantes inició en su contra.

"La economía está EXCELENTE; fuerte alza de la Bolsa hoy", tuiteó el presidente unas horas antes de abandonar Washington.

En la misma jornada en que partió por dos semanas a su lujoso club de Mar-a-Lago, el presidente rubricó una amplia ley presupuestaria de 1,4 billones de dólares que comprende una multitud de medidas, que van desde la política familiar hasta las grandes orientaciones militares.

También promulgó la ley de gastos de defensa por 738.000 millones de dólares, que incluye fondos para uno de sus proyectos preferidos: la sexta rama de las Fuerzas Armadas, llamada Fuerza Espacial, que se suma al Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada, el Cuerpo de Marines y la Guardia Costera.

El presupuesto prevé un alza de 3,1% de los sueldos de los integrantes de las fuerzas armadas, el mayor aumento en más de una década.

También incluye "12 semanas de licencia parental remunerada, un alza salarial para nuestros soldados, la creación de la Fuerza del Espacio, el financiamiento del muro en la frontera sur (...) y el aumento de la edad legal para fumar 21 años. ¡Enorme!", tuiteó.

Y establece además sanciones contra empresas que colaboren con la construcción del gasoducto ruso Nord Stream 2, que según Washington serviría para reforzar la presencia de Moscú en Europa, pero que sus promotores consideran estratégico para el aprovisionamiento del viejo continente.


- "Algo increíble" -
A menos de 11 meses de la próxima elección presidencial, el magnate de 73 años parece determinado a capitalizar los buenos resultados económicos de su gestión.

El crecimiento de la economía fue confirmado este viernes en 2,1% en el tercer trimestre, un ritmo sostenido impulsado por el consumo privado.

El mercado de trabajo sorprendió a su vez a los economistas por su vitalidad, con la creación en noviembre de 266.000 empleos y una tasa de desocupación de apenas 3,5%, su nivel más bajo en medio siglo.

"Lo que logramos es algo increíble", insistió el presidente durante un mitin de campaña en Michigan en la noche del miércoles, poco después que la Cámara de Representantes lo acusara.

"Cuando esté debatiendo con alguno de estos personajes (los precandidatos demócratas) y que intenten decir cosas negativas, me bastará con responderles: 'Miren dónde estamos'", afirmó, recordando la situación de los trabajadores, los primeros beneficiados por su presidencia, según sostuvo.

Pero estas dos semanas bajo el sol de Florida en lo que Trump llama su "Casa Blanca de invierno" serán probablemente insuficientes para relativizar el hecho de que se ha convertido en el tercer presidente de la historia de Estados Unidos en ser objeto de un juicio político.

El procedimiento aún no ha terminado. La fecha y la forma del juicio que busca su destitución se desconocen, aunque el hecho de que sea conducido por el Senado, donde los republicanos son mayoritarios, le asegura al presidente, en principio, una absolución.

Un nuevo pulso político ha surgido en torno a las reglas del juicio, en particular su duración y, sobre todo, el número y la identidad de los testigos que serán convocados a deponer ante el Congreso durante audiencias que podrían tener lugar en enero.

A pesar de este clima de extrema tensión entre demócratas y republicanos, algunas tradiciones se conservan.

Trump aceptó el viernes la invitación de la presidenta demócrata de la Cámara de representantes, Nancy Pelosi, para que pronuncie el tradicional discurso sobre el estado de la nación. La fecha fue fijada para el 4 de febrero.

El discurso tendrá lugar en la misma cámara en la que Trump fue acusado el miércoles por "abuso de poder" y "obstrucción al Congreso".