Santería, mujeres y lujos... Algunos excesos de importante narco abatido en Colombia
Este narcotraficante no ocultaba su vida llena de lujos en el poblado de Vichada, donde recibía a narcos de diferentes latitudes para negociar los cargamentos de estupefacientes, consigna el diario colombiano El Tiempo, que publica las imágenes que le cedió la Policía.
Santería, decenas de mujeres prepago, armas de grueso calibre y joyas de rutilante aspecto... Estos excesos eran habituales en la vida del capo Martín Farfán Díaz González, alias Pijarvey, quien murió abatido días atrás.
Este narcotraficante no ocultaba su vida llena de lujos en el poblado de Vichada, donde recibía a narcos de diferentes latitudes para negociar los cargamentos de estupefacientes, consigna el diario colombiano El Tiempo, que publica las imágenes que le cedió la Policía.
Las fuerzas del orden hallaron un teléfono en el que había fotos de mujeres, de entre 15 y 20 años, que el hombre solía contratar.
Incluso, la Policía asegura que el narcotraficante era adicto a la pornografía y solía contratar adolescentes para satisfacer sus deseos.
"Los padres de las menores, según las investigaciones, recibían tierras, ganado y vehículos por permitir que el narco se llevara a sus hijas", indica el rotativo, que agrega que el hombre solía contratar a santeras de la zona para que le practicaran rituales "para alejar cualquier tipo de peligro en su contra". De hecho, Pijarvey se tatuó en un brazo una oración que se suele rezar en las misas negras.



