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Uno de los últimos supervivientes de los "trenes de la muerte" puestos en marcha por las autoridades pro-nazis rumanas en junio de 1941, Iancu Tucarman, murió a los 98 años de covid-19, anunció el sábado la comunidad judía de Bucarest.

"Iancu Tucarman tenía una increíble generosidad hacia quienes lo enviaron al infierno cuando era adolescente. Pese al sufrimiento y la tristeza que caracterizaron su 'segunda vida', siempre buscó la belleza y la bondad", dijo Andrei Muraru, historiador y consejero de la presidencia rumana.

Según el embajador de Israel en Bucarest, David Saranga, Iancu Tucarman murió de coronavirus.

"Sobreviviente de horrores perpetrados durante el pogromo de Iasi", que costó la vida a 13.000 judíos, "este hombre, impulsado por un increíble deseo de vivir ya no pudo luchar contra este implacable virus", dijo el diplomático.

El 29 de junio de 1941, miles de judíos de la ciudad de Iasi (noreste) fueron reunidos en la comisaría de policía por orden del mariscal pro-nazi Ion Antonescu. 

Una parte de ellos fueron asesinados en aquel lugar, otros, entre 7.000 y 8.000, fueron llevados en vagones para ganado sellados. Gran parte murió por asfixia tras un viaje de 10 horas.

Después de negar durante mucho tiempo su implicación en el Holocausto, Rumania creó en 2003 una comisión internacional de historiadores dirigida por el premio Nobel de la Paz Elie Wiesel para esclarecer los hechos.

Según el informe de esta comisión, entre 280.000 y 380.000 judíos rumanos murieron bajo el régimen de Antonescu en los territorios controlados por Rumania.