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Naciones Unidas advirtió el martes que la pandemia de coronavirus podría desatar hambruna en países ya vulnerables ante la parálisis del comercio y el shock que sufren los mercados financieros.

La advertencia se produce en momentos en que las muertes por COVID-19 superan las 177.000 en el mundo y los contagiados superan los 2,5 millones.

Los gobiernos se muestran ansiosos por salir del confinamiento y la parálisis de sus economías producto de la crisis sanitaria, pero muchos líderes temen que un regreso a la actividad dispare una nueva ola de contagios.

Paralelamente, cunde una tremenda preocupación por los crecientes costos económicos y la tensión social que produce el confinamiento de media humanidad.

El impacto económico de la pandemia puede llevar a una "catástrofe humanitaria", duplicando el número de personas que padecen hambre en el mundo, a unos 265 millones este año, advirtió el Programa Mundial de Alimentación (PMA) de la ONU.

"Estamos al borde de una pandemia de hambre", advirtió el director del PMA, David Beasley, al Consejo de Seguridad en una videoconferencia.

"Millones de civiles que viven en naciones afectadas por conflictos, incluidas muchas mujeres y niños, están al borde de padecer hambre, con el fantasma de la hambruna como una posibilidad muy real y peligrosa", aseveró Beasley, quien agregó que ese escenario podría darse en una treintena de países.

Y mientras el PMA ofrecía esta lúgubre advertencia, los ministros de agricultura del G20 prometieron asegurar "suficiente" suministro de alimentos para "los más pobres, los más vulnerables, y los desplazados".

Desplome del petróleo

La parálisis de sectores enteros del comercio ya están afectando en forma dramática al mercado petrolero, con un desplome sin precedentes de los precios debido a una drástica caída de la demanda y el consiguiente exceso de la oferta, que arrastra a su vez a las bolsas.

La cotización del barril de WTI, cuyo contrato expiraba este martes, cayó el lunes por primera vez en la historia a terreno negativo, a -37,63 dólares, lo cual significa que los propietarios de los contratos de compra pagaron para encontrar compradores. El martes, luego de varios vaivenes, ese contrato terminó en 10,01 dólares, pero ese repunte no augura sin embargo un cambio de tendencia para las semanas que vienen.

La caída del crudo es un "golpe durísimo" para Ecuador, país petrolero fuertemente afectado por la epidemia y con una deuda de 60% del PIB, dijo su presidente Lenín Moreno.

Y la petrolera estatal boliviana YPFB calificó de "catástrofe" el desplome.

Mientras, Trump pidió a su gobierno diseñar un plan para ayudar a las compañías petroleras estadounidenses.

El Senado de Estados Unidos adoptó por unanimidad un nuevo plan de ayuda de 480.000 millones de dólares para apoyar a pequeñas y medianas empresas, así como ayudar a hospitales y reforzar las pruebas de testeo, que aún debe ser aprobado por la Cámara baja esta semana antes de ser promulgado por el mandatario.

Lúgubre panorama en América Latina

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que la pandemia conducirá a la peor contracción económica que haya sufrido la región, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 5,3% en 2020.

"Para encontrar una contracción de magnitud comparable hace falta retroceder hasta la Gran Depresión de 1930 (-5%) o más aún hasta 1914 (-4,9%)", dijo la Cepal.

México elevó su nivel de alerta sanitaria ante un aumento acelerado de los contagios de coronavirus, cuyo pico espera para entre el 8 y 10 de mayo.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro dijo esperar que las medidas de aislamiento decididas por varios gobernadores sean levantadas esta semana, pese a que la pandemia, según el ministerio de Salud, se encamina hacia su auge.

En tanto, autoridades sanitarias realizaron este martes en Brasilia la primera prueba en masa el país para diagnosticar coronavirus con 100.000 pruebas hasta el viernes. 

En América Latina, donde ya hay más de 5.600 muertos y más de 113.000 contagios, preocupan especialmente el impacto económico y la incertidumbre sobre el comportamiento de la enfermedad en los países del sur, que comenzarán su invierno en junio.

EEUU suspende inmigración

Donald Trump anunció la suspensión por 60 días de la inmigración legal con residencia a Estados Unidos, bajo el argumento de que con ello busca proteger los puestos de trabajo estadounidenses.

El mandatario estadounidense abordó así un tema clave para su base conservadora en momentos en que se disparó el desempleo por la pandemia, que deja casi 45.000 muertos y 820.000 contagios en Estados Unidos, luego de registrar este martes un récord de 2.700 muertos en 24 horas.

"Al suspender la inmigración, esto va a ayudar a los estadounidenses desempleados a que estén en primera línea cuando se reabra Estados Unidos", dijo Trump.