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Impulsada por el gobierno de izquierda, una ley que despenalizará la eutanasia en España será aprobada definitivamente este jueves por el Parlamento, permitiendo que el Estado ayude a morir a pacientes incurables para evitar su sufrimiento.

Reclamada socialmente desde hace décadas, la legislación debe recibir durante la jornada la luz verde del Congreso de los Diputados gracias a una amplia mayoría de la izquierda, el centro y partidos regionales.

Alegando que la eutanasia es "un fracaso" del país por no ofrecer alternativas a los enfermos, como los cuidados paliativos, votarán en contra la derecha y la extrema derecha. Esta última ya anunció que recurrirá ante el Tribunal Constitucional.

Cuando entre en vigor la ley, después de una moratoria de tres meses, España será el cuarto país europeo en permitir la muerte asistida, tras Holanda, Bélgica y Luxemburgo.

En América Latina, solo Colombia la acepta, aunque no ha legislado al respecto.

Es una ley "muy consensuada" que da "respuesta a unas situaciones de fin de vida" marcadas por "el dolor, el sufrimiento", expresó a la radio Cadena Ser la portavoz del gobierno español, María Jesús Montero.

La norma española autoriza la eutanasia (personal médico administra la sustancia mortal) y el suicidio asistido (la persona se encarga de tomar la dosis prescrita).

Condiciones estrictas

La norma prevé que toda persona con "enfermedad grave e incurable" o padecimiento "crónico e imposibilitante" pueda solicitar ayuda para morir y así evitarse "un sufrimiento intolerable".

De todas maneras, se imponen estrictas condiciones, como que la persona, de nacionalidad española o residente legal, sea "capaz y consciente" al hacer la petición. Esta debe formularse por escrito "sin presión externa" y ser repetida quince días más tarde.

El médico siempre podrá rechazarla si considera que no se cumplen los requisitos. Además, debe ser aprobada por otro médico y recibir luz verde de una Comisión de Evaluación.

Y cualquier profesional de la salud puede alegar "objeción de conciencia" para negarse a participar en el procedimiento, costeado por la sanidad pública.

Esta regulación ha sido recibida con júbilo por organizaciones que defienden el derecho a morir dignamente, que mantuvieron una lucha de décadas, durante las cuales sonados casos visibilizaron la problemática.

El más emblemático, el de Ramón Sampedro, un gallego tetrapléjico que pasó 29 años reclamando el derecho a un suicidio asistido.

La película sobre su historia, "Mar adentro", dirigida por el hispanochileno Alejandro Amenábar y protagonizada por Javier Bardem, ganó un Óscar en 2005.

La ley es una victoria "para la gente que puede beneficiarse de ello" y también "para Ramón", se congratuló en entrevista con la AFP Ramona Maneiro, la amiga que ayudó a morir a Sampedro. Fue detenida por ello, pero no juzgada por falta de pruebas.

"No tiene ningún sentido que la gente (...) tenga que optar por una vida indigna", dijo en Barcelona Sofía Malagón, una colombiana de 60 años enferma de párkinson. "No quiero que me tengan allí como una planta" llegado el momento, afirmó.

"Homicidio"

Del lado contrario, la legislación es rechazada por la iglesia católica, y su aplicación genera interrogantes en algunos sectores médicos.

La eutanasia "es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro", indicó en una campaña en redes sociales la Conferencia Episcopal Española (CEE).

"Un médico no quiere que se le muera nadie. Es el ADN del médico", dijo Manuela García Romero, vicepresidenta de la federación Organización Médica Colegial, al expresar dudas sobre la implementación de la ley.

Muestra de la división que genera este tema, este jueves se manifestarán grupos a favor y en contra de la eutanasia.

Además del de Ramón Sampedro, otros casos causaron impacto en España en las últimas décadas, como el de Luis Montes, un médico anestesista quien fue acusado de provocar la muerte de más de 70 pacientes terminales, pero fue finalmente sobreseído por un tribunal en 2007.

Y más recientemente, en 2019, Ángel Hernández fue detenido y espera juicio por ayudar a morir a su mujer, inmovilizada por la esclerosis múltiple.