Última Hora

Ocho niños, cuatro de ellos miembros de la misma familia, murieron el viernes en el noroeste de Afganistán cuando explotó un obús de mortero con el que estaban jugando, informaron este sábado sus familiares. 

Además, otros seis resultaron heridos en la explosión, dos de ellos con amputación de extremidades, y fueron hospitalizadas en estado grave en un hospital de la provincia de Faryab.

Los niños tenían entre 5 y 12 años. 

"Encontraron un obús de mortero que no había explotado y lo llevaron cerca de nuestra casa", señaló a la AFP Shukrulá, tío de los cuatro niños de la misma familia. "No sabían qué era e intentaban abrirlo cuando de golpe explotó", explicó. 

Desde el hospital donde eran atendidos los heridos, Mohamad Alam, primo de las mismas cuatro víctimas, dijo haber escuchado "una fuerte explosión" y luego haberse encontrado a los niños "cubiertos de sangre".

Las autoridades rápidamente responsabilizaron de la tragedia a los talibanes, quienes habían tomado la aldea de Koh-e-Sayad, donde ocurrió la tragedia, la semana anterior. 

Según Abdul Karim Yoresh, portavoz de la policía provincial, los insurgentes habían plantado una mina cerca de un puesto de control de las fuerzas de seguridad afganas. "El viernes de tarde, los niños pasaban por el lugar cuando la mina estalló", agregó en declaraciones a la AFP.

Muchos campos y terrenos en Afganistán están sembrados de ingenios que no han explotado durante las casi cuatro décadas de guerra que devasta al país. 

Casi 3.200 niños resultaron muertos o heridos, o sea, casi un tercio de las víctimas del conflicto, en 2017, según cifras de la ONU. 

Las bombas artesanales mataron o hirieron a 545 de ellos. Las municiones sin explotar, al hacerlo mataron a 142 niños e hirieron a otros 376 en ese mismo periodo.