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Caracas, Venezuela | El presidente venezolano, Nicolás Maduro, condenó una incursión de partidarios del gobierno en la sede del Parlamento, en la que resultaron heridos este miércoles cinco diputados opositores.

"Yo condeno absolutamente estos hechos, hasta donde los conozco. No voy a ser nunca cómplice de ningún hecho de violencia", dijo Maduro en un desfile militar por el día de la independencia, sin admitir que las personas que irrumpieron en el Legislativo fueran seguidores suyos.

Ante miles de militares en el Fuerte Tiuna, en Caracas, el mandatario se refirió a la incursión como "hechos extraños", de "riñas y violencia", en algunos pasillos del recinto parlamentario.

"He ordenado su investigación y que se haga justicia (...), no acepto violencia de nadie. Condeno todos los hechos de violencia y pido paz, justicia, concordia, armonía", añadió.

Con palos y tubos, decenas de personas, algunas encapuchadas, forzaron los portones del Palacio Legislativo, donde se celebraba una sesión solemne por el Día de la independencia, y detonaron en los jardines y pasillos bombas de estruendo, desatando caos y pánico. Al menos tres estaban armados, según testimonio de periodistas.

En medio del humo de los explosivos, los oficialistas golpearon a los diputados y a otros funcionarios, y obligaron a periodistas a bajar sus cámaras y abandonar el sitio, sin que en un principio fueran contenidos por la guardia nacional.

Los diputados Américo de Grazia, Nora Bracho, Armando Armas, Luis Carlos Padilla y Leonardo Regnault fueron impactados fuertemente -tres de ellos en la cabeza- y trasladados a un centro médico. Manchas de sangre quedaron en las paredes y algunos legisladores tenían las ropas rasgadas.

De Grazia sufrió convulsiones y las heridas más graves. "Esto no duele más que ver todos los días cómo perdemos el país", declaró a la prensa Armas, al subir a una ambulancia con vendas ensangrentadas en la cabeza.

El gobernante exigió a la oposición repudiar también los hechos de violencia que se producen en el marco de las protestas que mantiene contra su gobierno desde el 1 de abril, con saldo de 91 muertos, un millar de heridos y más de 3.000 detenidos.

"Quisiera que la derecha condenara el ataque terrorista con bombas y balas, de un criminal que estamos buscando, contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia, donde casi asesina a niños, a mujeres y a trabajadores", sostuvo.

El jefe de Estado se refería a un hecho ocurrido el 27 de junio, en que un policía lanzó cuatro granadas contra la sede del TSJ y disparó hacia el ministerio de Interior, desde un helicóptero que ya fue recuperado. 

El hombre, identificado como Óscar Pérez, se encuentra prófugo, pero el martes reapareció en un video en el que llamó a mantener las protestas contra Maduro, que denuncia el caso como una intentona golpista.

De la pólvora a los votos

Durante el desfile, Maduro resaltó la lealtad de la cúpula militar y pidió a la Fuerza Armada -a la que ha conferido gran poder político y económico- mantenerse unida y en apoyo a la revolución y a la Constituyente.

"Cuando se instale la nueva Asamblea Constituyente estaremos reeditando nuestro deseo (...) de ser libres soberanos e independientes", dijo temprano el jefe de la Fuerza Armada, general Vladimir Padrino López.

En la sesión del Parlamento, su jefe, Julio Borges, llamó a la institución castrense a defender la democracia, tras lamentar que el "militarismo se esté imponiendo" por encima de los civiles.

"Venezuela vive un dilema, una encrucijada, queremos pasar de la soberanía de la pólvora a la soberanía de los votos", agregó.

¡Traidora! 

Previamente, antes de la incursión en el Legislativo, el vicepresidente Tareck El Aissami había encabezado un sorpresivo acto en el hemiciclo junto con Padrino López, miembros del gabinete y partidarios chavistas, para conmemorar la independencia.

El Aissaimi llamó "a los excluidos por el modelo capitalista y por esta clase política apátrida (oposición)" a acudir este miércoles al Parlamento a refrendar su compromiso con la revolución.

Luego un grupo de chavistas se apostó frente al edificio legislativo para un "plantón" de seis horas en el que lanzó consignas contra los opositores y la fiscal general, Luisa Ortega, a quien el oficialismo le sigue un proceso judicial bajo cargos de "mentir" en contra del TSJ.

"Traidora", le gritaron los oficialistas a Ortega afuera del Parlamento.

Apoyada por chavistas críticos de Maduro, la fiscal se convirtió en la voz más dura contra el presidente, al rechazar la Constituyente y responsabilizarlo de romper el "orden constitucional" con fallos del TSJ contra el Parlamento.

Ortega no acudió el martes a una audiencia en el TSJ -que decidirá si cometió una "falta grave" que lleve a su destitución-, por considerar que los magistrados son "ilegítimos" y que su presencia "convalidaría un circo".