Por AFP Agencia 1 de abril de 2026, 18:46 PM

El gobierno de Nicaragua negó el miércoles que prohíba las celebraciones de Semana Santa, como denunciaron Estados Unidos y opositores.

Los esposos y copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo son señalados de prohibir las procesiones como parte de una persecución contra la Iglesia católica, a la que acusan de haber apoyado las protestas en su contra de 2018, cuya represión dejó más de 300 muertos, según la ONU.

"La dictadura Ortega-Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a profesar su fe", dijo el martes en X el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, al referirse a la supuesta coerción.

"Espero con ansias el día en que nuestros amigos nicaragüenses recuperen su libertad religiosa", agregó.

El gobierno desmintió "categóricamente las acusaciones perversas" de Washington, según un comunicado publicado en el portal oficialista El 19 Digital. "En toda Nicaragua se realizan miles" de actividades religiosas con motivo de la Semana Santa, sostuvo.

La abogada y experta nicaragüense en asuntos eclesiásticos Martha Patricia Molina denunció el martes en X que los policías sandinistas estaban "desatados (...) vigilando a los obispos, sacerdotes y laicos".

"Hemos estado pendientes de todas las ceremonias de esta semana mayor", declaró más temprano Murillo a un medio local, y vinculó ese esfuerzo con el "resguardo de la paz".

El gobierno izquierdista ha expulsado a cientos de sacerdotes católicos, entre ellos al presidente de la Conferencia Episcopal, Carlos Herrera, en 2024.

Ese mismo año, una reforma constitucional estableció que el Estado "vigilará" a la prensa y a la Iglesia para que no respondan a "intereses extranjeros".

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