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Mauricio fue deportado a México tras pasar casi toda su vida en Estados Unidos. Aunque parece imposible, este joven guarda la esperanza de que el gobierno de Joe Biden le permita volver y reunificar a su familia.

Profesor de inglés de 26 años, Mauricio López se cuenta entre los miles de inmigrantes llegados a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como "Dreamers" (soñadores), y contra quienes apuntaron las políticas migratorias en los últimos gobiernos.

Como muchos otros deportados, especialmente durante la administración del republicano Donald Trump, Mauricio confía en que Biden impulse una reforma que proteja a los indocumentados.

"Nos beneficiaría si relaja las leyes migratorias (...), si hay procesos de asilo, si nos facilita obtener permisos de trabajo o visas turísticas, ya que muchos tenemos familia allá", dice el joven a la AFP en Ciudad de México.

En 2016, con Trump en el poder, Mauricio firmó su retorno a México desde Carolina del Norte cuando no pudo renovar el DACA, programa que otorga a jóvenes sin residencia legal permisos para trabajar o estudiar renovables cada dos años.

La familia quedó rota, pues fue deportado junto con su madre, mientras que una hermana quedó atrás. Otro hermano ya había sido devuelto años antes.

Mauricio pertenece a una creciente comunidad de deportados, que poco a poco se integran a un país que sienten ajeno.

Según la Secretaría de Gobernación (Interior), solo en el primer semestre de este año unos 89.000 mexicanos fueron deportados desde Estados Unidos.

Camino minado

Durante el gobierno demócrata de Barack Obama, del que Biden fue vicepresidente, fueron deportados tres millones de indocumentados.

Pero durante la reciente campaña, Biden dio señales de querer revertir las políticas anti-inmigrantes de la administración Trump, que prometió detener casi toda la inmigración y expulsar a las más de 10 millones de personas que se estima viven en Estados Unidos.

Trump también impulsó la construcción de un muro en la frontera con México.

Sin embargo, especialistas advierten que deshacer ese camino no será fácil pues los republicanos mantienen el control del Senado, aunque eso podría cambiar con la segunda vuelta de la elección por las dos bancas de Georgia en la Cámara alta, que se celebra el 5 de enero.

"Aún con la mejor voluntad del nuevo gobierno, no ocurrirá de manera inminente", opina Leticia Calderón, investigadora del Instituto Mora en Ciudad de México.

Para Calderón, en principio se esperaría que Biden restaure el DACA, propuesto por Obama y que Trump intentó limitar e incluso eliminar.

"Trump fue muy agresivo con ellos, entonces es probable que lo resuelvan en los primeros cien días de gobierno, pero eso tiene que pasar por el Senado, y es ahí donde se ha atorado", indica la experta.

Aun si no se beneficiara de una reforma, Mauricio espera que otros jóvenes indocumentados lo puedan hacer.

"Con Biden, los 'Dreamers' se sienten más positivos, hay esperanza de que tienen un camino a la ciudadanía o una residencia", apunta López.

En Estados Unidos viven 12 millones de personas nacidas en México y 26 millones de segunda o tercera generación.

Política justa

Ese mismo sentimiento acompaña a Ben Moreno, de 54 años, deportado durante la presidencia de Obama. La primera vez que lo expulsaron a su natal estado de Coahuila (norte) fue en la década de 1990. La segunda, en 2014.

Padre de dos hijos, dirigía una empresa de construcción en Indianápolis (Indiana). No quiso pasar años encerrado en una estación migratoria, así que firmó su deportación.

Sus padres, que votaron por primera vez lo hicieron por Biden, al igual que el resto de la familia.

"Honestamente no creo que Biden detenga las deportaciones, pero lo que sí espero es que esta administración sea justa en cuanto a quién deportará y cómo lo hará", señala Moreno.

Pese a la expectativa que despierta una reforma, Calderón enfatiza que Biden debe ser cauteloso para que su mensaje no sea interpretado como una "invitación a migrar".

"No es 'se va el malo, ahora sí los buenos'. El sistema migratorio en Estados Unidos no tiene partido político", apunta la especialista.