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Evacuada de su casa en Hong Kong por médicos que vestían equipos de protección, Catherine Kosasih no sabía si volvería a ver a sus hijas, de apenas cuatro y 21 meses, ni cuándo ello ocurriría.

Una vez en el hospital, cuando se confirmó su diagnóstico de COVID-19, la mantuvieron aislada y su esposo e hijos quedaron en cuarentena. Peor aún, descubrieron que su hija menor era alérgica a la leche artificial y no había forma de alimentarla.

"Salí de la casa de repente y no sabía cuánto tiempo estaría en el hospital. Tenía tantas preocupaciones, pero una de las más grandes era por el bebé, al que todavía daba de mamar. Especialmente después de la mala reacción a la leche artificial, tan fuerte que mi esposo estuvo a punto de llamar a una ambulancia", explica la mujer, de 33 años de edad.

Después de que los médicos le dijeron que debían descartar su leche porque podía transmitirle al bebé el medicamento que estaba tomando para tratar el virus, Kosasiha contactó con Gemma MacFarlane, fundadora de Hong Kong Breastfeeding (amamantamiento en inglés), un grupo de apoyo de redes sociales.

MacFarlane publicó una llamada de auxilio en línea, pidiendo donaciones de leche.

En cuestión de horas, decenas de madres se habían reunido para ofrecer lo que podían, y en apenas un día más de 15 litros de leche natural, suficientes para alimentar al bebé durante unas dos semanas, estaban garantizados.

"Yo lloraba, y todavía no puedo creer que tantas madres extrajeran leche para mi bebé", dijo Kosasih, quien sufrió fiebre, fatiga, dolor muscular y tenía manchas en los pulmones. De esa forma, pasó dos semanas en el hospital.

Carrera contra el tiempo

Hasta el momento, el nuevo coronavirus no ha sido detectado en leche materna, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió que mujeres que se han contagiado de COVID-19 y que deseen amamantar, deben recibir apoyo para hacerlo de manera segura.

Pero Hong Kong tiene algunas de las reglas de aislamiento más estrictas para pacientes con virus.

MacFarlane se sintió obligada a ayudar: "Ya es bastante malo que se haya separado de su bebé, pero pensar que ha tenido que desperdiciar su oro líquido es horrible, y luego su bebé tuvo una reacción terrible al sustituto de la leche materna. No preocuparse sería propio de alguien sin corazón", dijo.

Para muchos padres, el temor de que sus hijos se enfrenten a la cuarentena o la hospitalización solos, o que se separen de ellos, es mucho más preocupante que contraer el virus en sí.

La difícil situación de Kosasih y la de su esposo, Juergen Ditz, quien quedó cuidando a dos bebés en cuarentena, tocó la fibra sensible de muchas mujeres que donaron leche materna.

"Durante estos tiempos oscuros, debemos mostrar compasión y empatía. Si yo estuviese en la misma situación, estaría desesperada", comentó Nicole Bautista, madre de un niño y quien bombeó leche para aportar.

Pero aún había desafíos de logística para superar, como reunir las donaciones de leche y mantenerlas refrigeradas. Así, las voluntarias de Hong Kong Breastfeeding de hecho formaron una red de relevos para aportar la leche.

Bebés hambrientos

Después del pedido de ayuda formulado por MacFarlane, cuando las ofertas comenzaron a acumularse, Gillian Coull se hizo cargo de recogerlas y reclutó a su pareja, David Barnaby, quien actuó como mensajero en una moto recorriendo la ciudad en busca de leche.

Barnaby entregó las cajas a Nissa Cornish y otras mujeres, quienes las llevaron al sitio de entrega junto a la casa de la familia, en una parte remota de Hong Kong.

"Fue realmente impresionante ver cuán listas y dispuestas estaban las mamás para compartir su valiosa reserva de leche materna con un completo extraño como yo. Algunas mamás contribuyeron con más de dos litros cada una", recordó Coull.

Ditz dice que trató de mantener cierta normalidad con los niños, conectándose con su esposa mediante videollamada para despertarlos y comer juntos. Pero sin leche viable, temía que la bebé también terminara en el hospital, hasta que vio la gran donación en su puerta.

"No podía creerlo. Nunca percibí cuanto espíritu de comunidad existe en Hong Kong, usualmente tan concentrada en el dinero", comentó.

La pandemia del nuevo coronavirus está fomentando iniciativas similares a nivel mundial, con pedidos en línea que se traducen en donaciones en el mundo real. Donar leche materna es legal pero el gesto simplemente no está regulado en la mayoría de los países del mundo.

La escritora y bloguera estadounidense Jenny Tamas, que tiene millones de seguidores en las redes sociales, lanzó una campaña nacional de donación de leche a través de Instagram después de escuchar sobre madres angustiadas por verse incapaces de alimentar a sus bebés cuando al inicio de la pandemia los supermercados quedaron casi vacíos.

El proyecto de Tamas permitió que las madres que necesitaban leche materna de cada estado se pusieran de acuerdo con las donantes.

"Cuando tienes un bebé que tiene hambre y no tienes otras opciones, no tienes tiempo para esperar", dijo.